Ambrosio o La fábula del mal amor
. Ópera en tres actos de José Antonio Guzmán con libreto en español del compositor, basado en The Monk, de Matthew Lewis (1775-1818). (1’20. ca.)
 
Personajes:
Ambrosio, un monje, tenor; Antonia Dalfa, soprano; Doña Elvira Dalfa, madre de Antonia, soprano; Inés de Medina, soprano; Matilde-Esteban, mezzosoprano; Flora, mezzosoprano; El demonio, bajo; La abadesa, mezzosoprano o contralto; Lorenzo de Medina, hermano de Inés, tenor; Gabriel, tenor; Peregrino, tenor; Agorero, tenor.
Coro mixto y ballet.
 
Dotación: flauta (flautín), oboe, clarinete, saxofón, fagot, corno, 2 trompetas, trombón, 2 percusiones, clavecín, guitarra, cuerdas (6/6/4/4/2).
 
La versión definitiva data de 1992, de acuerdo a las revisiones del compositor, y se ha dejado finalmente el papel de Ambrosio para tenor.
 
Estreno: México, Sala Miguel Covarrubias de la UNAM, 5 de julio de 1990, con representaciones que se prolongaron hasta el día 29 del mismo mes. Intérpretes: Jorge Lagunes/Genaro Sulvarán (Ambrosio), Regina Orozco/Jeanette Macari (Matilde-Esteban), Violeta Dávalos/Gabriela Sevilla (Inés de Medina), Margarita González/Héctor Sosa (La abadesa), Ruth Ramírez/Margarita Botello (Flora), Luz Angélica Uribe/Gabriela Herrera (Antonia Dalfa), Rosendo Flores (El demonio), Olivia Gorra/Lourdes López (Doña Elvira Dalfa), Héctor Sosa (Lorenzo de Medina), Alfredo Portilla (Gabriel-Peregrino), Francisco Grijalba (Agorero), dirigidos por Eduardo García Barrios, puesta en escena de Jesusa Rodríguez, escenografía de José Manuel Rodríguez y coreografía de Rolando Beattie.
 
En el Palacio de Bellas Artes se estrenó el 10 de agosto de 1990 dentro del marco del Gran Festival Ciudad de México. Intérpretes: Genaro Sulvarán (Ambrosio), Regina Orozco (Matilde-Esteban), Violeta Dávalos (Inés de Medina), Gabriela Herrera (Antonio Dalfa), Héctor Sosa (La abadesa y Lorenzo de Medina), Margarita Botello (Flora), Rosendo Flores (El demonio), Olivia Gorra (Doña Elvira) y Carlos Pascual (Gabriel), dirigidos por Eduardo García Barrios y puesta en escena de Jesusa Rodríguez.
 
Se representó en el Teatro Juárez, dentro del marco del XVIII Festival Internacional Cervantino los días 25 y 26 de octubre de 1990. Intérpretes: Jorge Lagunes (Ambrosio), Regina Orozco (Matilde-Esteban), Gabriela Sevilla/Violeta Dávalos (Inés de Medina), Teresa Perales-Alma Zuñiga (La abadesa), Margarita Botello (Flora), Luz Angélica Uribe (Antonia Dalfa), Noé Colín (El demonio), Lourdes López (Doña Elvira), Carlos Pascual (Lorenzo de Medina), Aaron Medrano (Gabriel), dirigida musicalmente por Eduardo García Barrios y puesta en escena de Jesusa Rodríguez.
 
Grabación: Sonora Records Nueva York. Jorge Lagunes, Olivia Gorra, Violeta Dávalos, Gabriela Herrera, Héctor Sosa, Noé Colín, Ruth Ramírez, Lourdes López, Carlos Pascual. Orquesta La Camerata, Eduardo García Barrios, director.
 
Premio Stereo Phile a la mejor grabación de ópera de 1992 en Nueva York.
 
Estreno de la versión definitiva: México, Placio de Bellas Artes, 7 de febrero de 2006. Intérpretes: Alfredo Portilla (Ambrosio), Olivia Gorra (Matilde-Esteban), Irasema Terrazas (Inés de Medina), Héctor Sosa (La abadesa), Gabriela Thierry (Flora), Rosa Elvira Sierra (Antonia Dalfa), Rosendo Flores (El demonio), Amelia Sierra (Doña Elvira), Óscar de la Torre (Gabriel-Agorero), dirigida musicalmente por Eduardo García Barrios y puesta en escena de José Antonio Guzmán. Orquesta y Coro delTeatro de Bellas Artes.
 
Argumento: En la ciudad de México en 1697. La obertura presenta una procesión de fieles que se dirigen a la iglesia de San Francisco.
Acto 1, escena 1. Ambrosio, prior del convento, predica contra los siete pecados capitales. La joven Antonia y su madre, doña Elvira, reaccionan con admiración ante el fraile.
Escena II. La Abadesa deplora la condición frágil de la mujer, mientras el Demonio se lleva consigo unas novicias caídas en pecado.
Escena III. La novicia Inés de Medina revela sus amores a Ambrosio y pide compasión. Ambrosio la delata ante la Abadesa, quien la manda recluir en los calabozos de la cripta. Inés maldice a Ambrosio por su impiedad.
Escena IV. Ambrosio escucha voces en las imágenes de una pintura religiosa, en medio del canto de un Ave María, se siente divinamente señalado, cayendo en la soberbia. El Demonio decide tentarlo.
Escena V. Un novicio confiesa a Ambrosio ser una dama enamorada de él, pero en realidad es Matilde, diablesa al servicio del Demonio. Esta seduce al fraile con éxito y hace entrar en escena a los pecados para festejar su triunfo.
Interludio I. Minueto del ajedrez: Dios y el Demonio mayor se enfrascan en una partida de ajedrez en la que se juegan los destinos de los personajes de la obra, después de arduo combate la partida se reduce a tablas y el Demonio furioso, sacude el tablero.
Acto II. El preludio representa el viaje de un galeón que acerca a las playas de Veracruz a los primeros frailes; los indígenas observan curiosos la bajada del Toro de la Conquista e intentan torearlo sin éxito. Finalmente se someten aceptando el bautismo.
Escena 1. Ambrosio se hace confesor de doña Elvira, a la cual una enfermedad le impide salir de casa. Flora, nodriza de Antonia, advierte que las visitas del fraile no son bien intencionadas.
Escena II. Ambrosio hace que Antonia hable de su intimidad. La joven le confiesa amar a Dios y desconocer otras pasiones. Un arrebato de pasión del fraile es interrumpido por doña Elvira sin que éste se revele. Ambrosio recuerda la maldición de Inés y tiene visiones.
Escena III. Antonia y su madre explican que vuelven a México a buscar a un hijo que doña Elvira había dejado al cuidado de un tutor. Se oye a un agorero predecir el destino fatal de la joven.
Escena IV. Flora ha descubierto las intenciones de Ambrosio, pone al tanto a doña Elvira y ésta decide suspender las visitas del fraile.
Escena V. Matilde ofrece a Ambrosio todos sus artificios para que éste satisfaga su pasión. Preso del deseo, el fraile accede.
Escena VI. Pesadilla de Antonia, quien despierta en un grito. Flora la tranquiliza y la arrulla, y todas duermen.
Escena VII. Ambrosio entra en casa de Antonia a medianoche; protegido por sombras y zopilotes. Antes que pueda poseer a la joven, doña Elvira lo sorprende y clama auxilio. Ambrosio la mata y huye. Al despertar Antonia y Flora y ver el cadáver, atribuyen su muerte a la enfermedad. Flora le ofrece una pócima preparada en secreto por los espíritus malignos y Antonia se desploma en un trance de catalepsia.
Interludio II. Zarabanda del señor Santiago: El caballero Santiago y su escudero duermen en una fantasmagórica venta morisca hasta que dos hermosas damas árabes invitan al caballero a participar en los deleites de una danza sensual. Aparece el jeque representado por un fagot solista y se inicia un combate reñido. La acción concluye como una pesadilla.
Acto III. El preludio consiste en una procesión luctuosa en que doña Elvira y Antonia son llevadas a sepultar en una cripta.
Escena 1. Ambrosio y Matilde entran en la cripta. Antonia vuelve en sí y se le explica cómo el fraile le dio un bebedizo que la ha hecho pasar por muerta. La joven reacciona, pero vuelve a caer desmayada. El Demonio canta cómo consumó Ambrosio su deseo carnal.
Escena II. En otra sección de este subterráneo está Inés de Medina con su hijo ya muerto. Lorenzo, hermano de Inés, ha descubierto su paradero y entra en la cripta para liberarla. Ella primero, y luego un coro de cadáveres y espectros, convencen a Lorenzo de que Ambrosio es un hipócrita y la Abadesa, una criminal.
Escena III. En la Inquisición se analiza la muerte de la Abadesa a manos de una muchedumbre enfurecida. Llegan los hermanos de Inés de Medina y denuncian a Ambrosio. Los inquisidores se dirigen a la cripta para verificar la denuncia.
Escena IV. Matilde previene a Ambrosio del peligro, debido a las voces y súplicas de Antonia, Ambrosio sigue el consejo de la diablesa y acuchilla a la joven. Ante la inminente llegada de los inquisidores, el fraile ofrece su alma al Demonio a cambio de salvarse de la tortura. Los dos salen volando de la cripta.
Escena V. Desde una torre de la Catedral, el Demonio, Matilde y Ambrosio presencian el Auto de Fe en el que ellos mismos son quemados en efigie. Ambrosio es informado de que doña Elvira era su madre y Antonia, su hermana. En medio de las reflexiones del fraile, el coro cierra la historia, mientras el Demonio se lleva a las personas extraídas en su crónica infernal y el tribunal de los pecados capitales juzga a los personajes comunes regresándolos a su condición humana. (Sinopsis tomada del programa de mano de 1990).

 

Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro José Octavio Sosa Manterola.

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