Atzimba. Ópera en tres actos y siete cuadros de Ricardo Castro con libreto en español de Alberto Michel, basado en un episodio de La conquista de Michoacán, de Eduardo Ruiz.
 
Personajes:
Atzimba, princesa tarasca, soprano; Jorge de Villadiego, oficial español, tenor; Sirunda, amiga de Atzimba, mezzosoprano; Huepác, gran sacerdote, bajo; Hirépan, general tarasco, barítono; El Rey Tzimzitch, bajo.
Coro mixto.
 
Dotación: 2 flautas, 1 oboe, 1 corno inglés, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 cornos, 2 trompetas, 3 trombones, tuba, arpa, timbales, 3 percusiones, cuerdas.
 
Estreno: México, Teatro Arbeu, 1 de febrero de 1900. Intérpretes: Soledad Goyzueta (Atzimba), Eduardo Luján (Jorge), Esperanza Dimarías (Sirunda), Luis G. Parra (Huepác), Leandro Díaz (Hirépan), José Paez (El rey Tzintzicha), dirigidos por Eduardo Vigil y Robles.
 
En el Palacio de Bellas Artes (llamado Teatro Nacional y sin inaugurar) se estrenó el 16 de septiembre de 1928. Intérpretes: Luz González de Cosío (Atzimba), Eduardo Aceves (Jorge), Clementina González de Cosío (Sirunda), Luis G. Sandi (Huepác), Rafael Marquina (Hirépan), José Palacios (El rey Tzintzicha), dirigidos por José F. Vásquez.
 
En el Palacio de Bellas Artes (ya inaugurado) se estrenó el 3 de agosto de 1935. Intérpretes: Luz María Vásquez (Atzimba), Ricardo C. Lara (Jorge), Clementina González de Cosío (Sirunda), Ignacio Guerra Bolaños (Hirépan), José Corral (Huepác), Pedro Garnica (El rey Tzintzicha), dirigida por José F. Vásquez y puesta en escena de Heliodoro Oseguera, y repuesta en 1952 dentro de la temporada de Ópera Nacional, A. C., con Rosa Rimoch y José Soler.
 
Argumento: La acción en Michoacán en 1522.
Acto primero (Un salón en el palacio del rey Tzimzitcha). Huepác, Hirépan y un grupo de sacerdotes y guerreros, ven el suelo de su patria devastado por el invasor blanco. Acusan a Moctezuma por su cobardía ante el enemigo español y por haber entregado la tierra de Anáhuc. Reciben el apoyo de la diosa del resplandor, Xharatánga, que velará por ellos y algún día contemplará resbalar la sangre de los extranjeros en la piedra de los sacrificios. Llegan emisarios españoles que desean parlamentar con el rey, sin embargo los sacerdotes saben que pretenden imponer la esclavitud en el pueblo, por lo que piden al rey anuncie la guerra. Huepác revela a Hirépan el amor que siente por la princesa Atzimba, hermana del rey y de la que ha descubierto que ama al emisario enemigo, Jorge de Villadiego, quien pide audiencia con el rey. Hirépan y Huepác juran asesinarlo para ofrecerle al Sol su corazón como ofrenda. Guerrero y general se prometen discreción y confían en su plan. Jorge piensa que es una verdadera insensatez amar a Atzimba, pues su tarea como guerrero es morir en el deber.
Escena segunda (La habitación de Atzimba). La joven princesa, se entrega a pensamientos melancólicos y contradictorios. Cuando Sirunda, su amiga, cree adivinar lo que le sucede -mencionando el nombre de Jorge- Atzimba niega cualquier relación. Al quedar sola, Atzimba abre su corazón al amor que siente por Jorge. Regresa Sirunda quien dice a la princesa que Jorge pide hablar con ella, negándose a cualquier negativa. El español pide perdón a la princesa por su atrevimiento, ya que el amor que siente por ella es más fuerte que la misma guerra. Se escuchan voces y Atzimba, temerosa, le pide a Jorge que se marche.
Acto segundo. (Un salón en palacio). Huepác sorprende la turbación de Atzimba y aprovecha la ocasión para decirle que la ama, al tiempo que la amenaza con dar a conocer el secreto de su amor al enemigo invasor. Ella confiesa que ama al español, tanto como lo odia a él. Huepác, la amenaza diciéndole que el corazón de Jorge será ofrenda para sus dioses. Atzimba, tomando de manera enérgica su posición real, reclama a Huepác su comportamiento hacia ella. El rey descubre en ese momento que su misma sangre ha traicionado al pueblo tarasco. Invoca al Dios del Sol y le promete la sangre del extranjero como ofrenda.
Escena segunda. (Salón de audiencias en palacio). El rey ha recibido a Jorge como emisario de Hernán Cortés y se niega a aceptar la amistad del conquistador. Jorge le pide que medite sus palabras. El rey ordena la aprensión de todos los españoles. Atzimba se desmaya en brazos de Sirunda.
Tercer acto. (Interior de la prisión tarasca). Los guerreros claman la muerte del enemigo extranjero. Unas sacerdotisas preparan la piedra de sacrificios. Jorge dormita en su celda y Huepác lo despierta para anunciarle la muerte de Atzimba. Sirunda logra penetrar hasta la celda y dice a Jorge que la princesa no ha muerto y lo ayuda a escapar. Atzimba se encuentra en la yácata. Llega Jorge y con dulces palabras de amor le hace prometer que estarán unidos hasta la muerte. Huepác los sorprende y arresta. En el templo, reunidos los sacerdotes, guerreros y sacerdotisas, invocan a su Dios. Jorge aparece camino al sacrificio. Atzimba, que desea seguirlo hasta la muerte, toma el puñal que Huepác lleva en el cinto y se lo clava en el corazón. El extranjero es llevado hasta la piedra de sacrificios.


Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro José Octavio Sosa Manterola.

Óperacalli.com  el lugar de la ópera en México