Big Klaus and Little Klaus (El pequeño Klaus y el gran
Klaus). Ópera en dos actos de Mario Stern con libreto en inglés
de Alan Stark y el compositor, basado en un cuento de Hans Christian Andersen
(1805-1875). (1’30 ca.)
Personajes:
El pequeño Klaus, tenor; El
gran Klaus, bajo-barítono; La mujer del granjero, contralto; El sacristán,
contratenor; Un granjero, barítono.; Voz 1, soprano; Voz 2, tenor; Un posadero,
barítono; Un farmacéutico, barítono; Un viejo pastor, tenor; La vaca, voz
infantil; El buey, voz infantil; El caballo, voz infantil; La mula, voz
infantil; El cordero, voz infantil; El perro, voz infantil; La oveja, voz
infantil; El lobo, voz infantil.
Coro mixto.
Dotación: 2
flautas (de pico soprano y alto, preferentemente tocadas por niños), 2 oboes, 2
clarinetes, 2 fagotes, contrafagot, 1 corno, 2 trompetas, 1 trombón, timbales, 4
percusiones (3 y 4 preferentemente tocadas por niños), arpa, clavecín,
cuerdas.
Año de composición 1979. No
estrenada.
Argumento: Acto 1, escena 1: Dos casas, una frente a la
otra, con campos labrados. Una senda que lleva a una iglesia. Un río con un
puente. Gente yendo a la iglesia.
El pequeño Klaus, canta mientras labra en
el campo del gran Klaus, con los cuatro caballos de éste y uno de él: “Animo,
mis cinco caballos”. Gran Klaus lo reprende, ya que sólo uno de los caballos es
del pequeño Klaus. “Mis cinco caballos”, repite pequeño Klaus, hasta que gran
Klaus lo amenaza con matar a su caballo. En vista de que pequeño Klaus parece no
entender, gran Klaus toma un hacha y descuartiza al caballo del pequeño Klaus.
Este se lamenta y dice que todo lo que le queda para recordarlo es su piel.
Decide ir a la ciudad y vender el pellejo del animal muerto.
Escena 2: Un río
con un puente, donde gradualmente aparecerá un bosque. La casa de un granjero
con una hacina de heno. El pequeño Klaus aparece con un saco y trata de
encontrar su camino a través del bosque, pero se pierde. Una tormenta asola la
escena. Ve una luz en la casa de la granja y se aproxima a tocar la puerta. La
mujer del granjero canta mientras da los últimos toques a un pastel que preparó
para..., pero al abrir la puerta se encuentra con el pequeño Klaus, a quien
cierra la puerta en sus narices. Pequeño Klaus se esconde en la hacina de heno.
Advierte que alguien se acerca, es el Sacristán, que canta sobre las ventajas de
serlo, porque la gente le agradece con regalos, sobre todo las mujeres casadas
con sus maridos lejanos. Toca la puerta, la mujer del granjero abre y lo invita
a entrar; pequeño Klaus observa la escena en la escena que ocurre en la
cocina.
Escena 3: Como en una pantomima, la mujer del granjero sirve vino,
pescado y asado, y cuando se dispone a obsequiarlo con el pastel, se escucha un
galopar de caballos. Ella, esconde rápidamente al Sacristán en un baúl y toma su
costura. Aparece el granjero que ve al pequeño Klaus y lo invita a entrar en su
casa. La mujer sirve al marido y al invitado un aguado potaje, diciendo que es
todo lo que tiene. El pequeño Klaus, que ha puesto su saco bajo la mesa, lo
pisa, produciendo un ruido, que según él es un espíritu que dice no haber
necesidad de comer ese horrendo caldo, pues ha llenado en el horno con ricos
manjares. El granjero corrobora que efectivamente hay exquisiteces y le ordena a
su mujer les sirva. Maravillado, el granjero pregunta si el espíritu también
puede hacer que aparezca el diablo. Pequeño Klaus dice que sí, solo que en forma
de Sacristán. A otro ruido del saco, pequeño Klaus dice que lo encontrará el
baúl, pero le advierte tenga cuidado de que éste no le vaya a saltar encima. El
granjero lo abre y grita, cerrándolo y sentándose, con su mujer, encima del
baúl. El granjero le ofrece entonces a pequeño Klaus comprarle el saco. Pequeño
Klaus se hace un poco de rogar, diciendo que es lo único que tiene para recordar
el pasado, pero el granjero le ofrece un saco lleno de oro. Cierran el trato y
pequeño Klaus arrastra su cargamento hasta una carreta, subiendo además el baúl
a petición de los granjeros. Los dos hombres se despiden mutuamente
agradecidos.
Escena 4: El pequeño Klaus se marcha arrastrando su carreta.
Desaparece en la escena la casa y aparece un bosque y un río con su puente.
Pequeño Klaus dice que llevará el saco de oro a su casa y arrojará el baúl al
río. Dentro del baúl se oyen ruidos. Es el Sacristán que ofrece a pequeño Klaus
una cantidad igual de oro si lo deja en libertad. Cierran el trato. Pequeño
Klaus arrastra ahora dos costales llenos de oro. En el camino se encuentra con
gran Klaus quien descubre el oro y piensa que es el producto por la venta del
pellejo del caballo. Gran Klaus se marcha y se escuchan cuatro machetazos,
reapareciendo con dos costales y gritando: “Pellejos de caballo, pellejos de
caballo, ¿Quien compra mis pellejos de caballos?”. Cuando insiste cambiar
pellejo por oro, lo toman por un loco. Sin entender a bien lo que sucede, decide
vengarse de su hermano, el pequeño Klaus.
Acto II, escena 1: Dentro de la
casa de pequeño Klaus. Una cama, una silla. Sobre la mesa el cadáver de la
abuela. Velas. Pequeño Klaus camina alrededor de la mesa, recordando las
bondades de la abuela y se pregunta para qué quiere el oro, si no está ya con
él. Al sentirla tan fría, la acuesta en la cama y la cubre. Él se sienta, en una
silla, a su lado y se duerme gradualmente. Irrumpe en la escena gran Klaus con
un hacha, diciendo que pequeño Klaus pagará por lo que le hizo. Levanta el hacha
y la deja caer sobre la cabeza del cuerpo en la cama. Hace una pausa y se
precipita hacia afuera, desquiciado. Pequeño Klaus, que ha visto todo, agradecer
que no haya sido a él la víctima de tan salvaje agresión. Decide arreglar a la
abuela, como si estuviera viva, y llevarla a la ciudad.
Escena 2: Afuera de
una posada. El posadero sale para saludar a pequeño Klaus, quien le pide un vaso
de aguamiel para su abuela. Ambos entran a la posada. El posadero sale
nuevamente con un vaso en la mano y le grita a la abuela, cada vez con más
fuerza, que le trae un vaso de aguamiel de parte de pequeño Klaus. Al ver que no
lo escuchan, repite lo mismo con mímica. Desesperado, al sentirse ignorado,
arroja el vaso hacia la abuela, haciéndola caer. Pequeño Klaus sale de la posada
y dice al posadero que acaba de matar a su abuela. Él lo cree, se disculpa y le
ofrece, por su silencio, un saco lleno de oro. Pequeño Klaus se marcha
complacido.
Escena 3: Pequeño Klaus se encuentra otra vez con gran Klaus, que
clava la vista en él. Ante el asombro del último, pequeño Klaus le explica que
no fue a él a quien mató, sino a la abuela y que este nuevo saco de oro lo
consiguió vendiendo el cadáver. Gran Klaus dice que hará lo mismo, lamentándose
de no tener más abuelas. Sale corriendo y al momento se escucha un golpe de
hacha.
Escena 4: Gran Klaus reaparece cargando un costal. Llega hasta una
farmacia y ofrece al farmacéutico, horrorizado, un cadáver a cambio de una
costal de oro. Gran Klaus promete vengarse y embutir a pequeño Klaus en un
costal. Lo logra y se acerca al río.
Escena 5: En la escena una iglesia. El
coro entona un himno. Gran Klaus decide entrar y escucharlo, para tener el ánimo
de llevar a cabo, sin arrepentimiento, lo que tiene planeado. Deja el saco y
entra a la iglesia. Llega un pastor, preguntándose como puede poner fin a su
vida y a los males de su vejez, al tiempo que pequeño Klaus pregunta cómo podrá
salir de ahí y gozar de todos sus bienes. El pastor lo escucha, abre el costal y
deciden intercambiar papeles. El pastor se refugia en el costal y pequeño Klaus
se aleja con el rebaño del pastor. Reaparece gran Klaus que siente más ligero el
peso del costal, asegurando que fue por haber rezado un himno en la iglesia. Se
dirige al puente y arroja al río el costal, al momento que mira a pequeño Klaus
llevando un rebaño. A las preguntas incrédulas de su hermano, pequeño Klaus le
cuenta que al caer al río, una doncella vestida de blanco abrió el costal y le
prometió un fino rebaño a una milla del río. El hermano mayor quiere también
conocer a la doncella y le pide a pequeño Klaus que agregue unas piedras en el
costal con el que se arrojará al río. Cierran el trato. Los diferentes animales
del bosque se presentan, uno a uno, y van a tomar agua al río. El coro canta un
himno de agradecimiento y pequeño Klaus presenta la moraleja de esta historia:
“Vive tu vida, haz tus hechos, no trates de copiar los que otros han hecho”.
(Sinopsis de Mario Stern y Octavio Sosa).
Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro
José Octavio Sosa Manterola.
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