Despertar al sueño. Ópera de cámara en un acto y ocho escenas de Federico Ibarra con libreto en español de David Olguín (1963), basado en la novela Drácula, de Bram Stoker (1847-1912). (1’05. ca.)
 
Personajes:
El conde Drácula, barítono; Mina Harker, soprano; Jonathan Harker, actor; Melisse, soprano; Wanda, mezzosoprano.
 
Dotación: clarinete, piano, violoncello.
 
Estreno: México, Centro Cultural San Ángel, 31 de octubre de 1994. Intérpretes: Luis Miguel Lombana/Raúl Román (El Conde Drácula), Plutarco Haza (Jonathan Harker), María Teresa Correa (Mina Harker), Guadalupe Jiménez (Melisse), Gabriela Sevilla/Margarita Botello (Wanda), dirigida por el compositor, puesta en escena de Luis Miguel Lombana y escenografía de Arturo Nava, iluminación de Rocío Carrillo y vestuario de Marcela Zorrilla.
 
Argumento: I. Es el fin del milenio, pero en realidad estamos en un tiempo sin tiempo. Transilvania es un espacio mental, el espacio casi vacío de un escenario. Los Cárparos, el castillo, los abismos que rodean la morada del conde Drácula, son un reflejo del miedo. La noche eterna se ha apropiado del mundo que tiene la textura de un mal sueño. Ahí, el tiempo es una ilusión. Una habitación del castillo del Conde. Muebles antiguos que se conservan como una reliquia arrancada a la herrumbre del tiempo. Hay una cama enorme, un armario, un estante con libros antiguos y un espejo. Jonathan Harker, agente de una compañía de compra y venta de propiedades en Londres, entra semidesnudo con un candelabro en la mano. Busca a Mina, su esposa. Al mirarse en el espejo descubre, como si fueran su reflejo, a tres mujeres. Son las Tres hermanas que buscan saciar su deseo con Harker. Dos de ellas son morenas y tienen la nariz aguileña. Las miradas son melancólicas, inquietantes. Una frondosa cabellera cae sobre sus hombros. Sonríen de manera voluptuosa dejando ver dientes largos y afilados. La otra mujer, Mina Harker, más joven que ellas, es de piel blanca y tiene aspecto angelical. Su boca es fina y fría como la muerte. En sus ojos rojos también se adivinan deseos incontenibles. Ríen: timbres de plata, pero tan violentos que pareciera que dichos sonidos no surjan de voces humanas. Harker reconoce a Mina. Harker, atemorizado y a la vez deseando perderse en el juego, se entrega. Los cuerpos se confunden bajo las sábanas. Un grito aterrador interrumpe la acción. Oscuro.
II. Transición de luz: amanece. Harker, todavía en la cama, despierta de un mal sueño para descubrir a su lado, el cadáver de Mina que sangra por la boca y el cuello. La mira atónito. Descubre sangre en sus manos. Las limpia en una sábanas. Crece en él la desesperación. No sabe que hacer. Envuelve el cadáver en la sábana y lo arrastra hasta esconderlo en el armario. Oscuro.
III. El conde Drácula vive rodeado de sombras, voces, imágenes de gente que alguna vez fue de carne y hueso. Son figuraciones de su memoria cansada. No tiene ningún sitio donde ir. Apenas se alimenta con sangre. Lo suficiente para cumplir su condena; vivir por lo siglos de los siglos. Al no existir la posibilidad de la muerte, todo ha perdido sentido para este muerto en vida, hombre cansado, solo, sin entusiasmo. Sin embargo ha esperado ansioso la llegada de Jonathan Harker. Transición de luz: noche. Harker despierta de un mal sueño. El Conde lo tranquiliza. Saca de su capa una serie cartas. Se las muestra. Suena música que evoca el aullido de los lobos. Se oyen las voces de las hermanas. Las tres voces se entremezclan. A medida que la intensidad de las voces crece, Harker va al armario donde guardó el cadáver de la mujer en el sueño. No hay nadie. Busca extrañado. Toma su diario. Escribe.
IV. Transición de luz. Harker despierta sobresaltado en una cama de hospital. Lo rodean Tres monjas enfermeras. Son las Tres hermanas del sueño. Las monjas tratan de apaciguar a Harker. La Monja 3 (Mina) se acerca con una charola con instrumentos médicos. Pronto descubrí su pasión por la sangre. El crucifijo no me sirvió de nada. Lo tomó entre sus manos, besó la cruz, lo arrojó lejos de mi alcance. Me convenció que el crucificado estaba más que muerto. No tenía miedo de nada; sólo de la eternidad. Ajos, rosa salvaje y ceniza de la montaña. ¡Mina! La Monja enfermera 3 le aplica una inyección. Ajo, rosa salvaje y ceniza de la montaña. Ajo, rosa salvaje y ceniza de la montaña... La Monjas empiezan a rezar. A medida que prosigue el rezo de las monjas, Harker va perdiendo fuerza. Su voz se vuelve un murmullo que repite una y otra vez la misma frase. Harker se queda profundamente dormido. Oscuro lento.
V. Se ilumina: la habitación en el castillo del Conde. Harker duerme profundamente en su cama. Entra Drácula. Se acerca a la cama. Mueve las sábanas para observar su cuello. Acerca su rostro al cuello de Harker con cierta fascinación, pero únicamente lo despierta. Drácula toma un libro y se lo entrega a Harker. Le ayudará a entender mis designios. Drácula sale, Harker deja el libro sobre la cama y va al armario. Descubre, una vez más que está vacío. Regresa a la cama y revisa el libro. Harker: (Pasa de una página a otra; finalmente lo cierra). Mina: surge del espejo y se acerca a la cama de Harker. Harker se levanta. Se besan: un abrazo da lugar a un despliegue de caricias. Se entrelazan en la cama. Aparecen las otras dos hermanas en el espejo. Las mujeres 1 y 2 salen del espejo. Van hacia la cama y participan del cuerpo de Harker. Quedan bajo las sábanas. Aparece Drácula en el quicio de la puerta. Sus ojos son un incendio. Su rostro pálido está contorsionado. Se arroja hacia la cama y aparta con violencia a las hermanas y a Mina. Las Tres mujeres huyen por el espejo. Harker se queda sudando frío en su cama. Oscuro súbito.
VI. Transición de luz: amanece. Harker, todavía en la cama, despierta otra vez de un mal sueño para descubrir, a su lado, el cadáver de Mina que sangra por la boca y el cuello. La mira atónito. Descubre sangre en sus manos. Las limpia. Envuelve el cadáver en la sábana y lo arrastra, con movimientos lentos, repetidos, hasta esconderlo en el armario.
VII. Transición de luz: Harker despierta sobresaltado en la cama del hospital. Lo rodean las tres monjas enfermeras (una de ellas es Mina). Harker despierta de manera abrupta. Harker duerme profundamente. Oscuro lento.
VIII. Harker duerme en la habitación del Castillo del Conde. Drácula vela su sueño. Está sentado en una silla rodeada de ajos. Cerca de él, se encuentran un martillo y una estaca. Harker despierta. Reconoce la habitación. Su mirada es otra. La angustia ha encontrado un reflejo en su cuerpo. Sus movimientos son nerviosos, extraños. Los tormentos del alma se han apropiado de su rostro. Va hacia el armario. Lo abre y encuentra el cadáver de Mina envuelto en una sábana. Lo levanta entre sus brazos hasta depositarlo en la cama. Se arrodilla ante él. Toca sus labios fríos. Harker toma el crucifijo y se lo muestra al Conde quien permanece impasible. Harker se acerca. Le entrega el crucifijo. Drácula lo toma entre sus manos. Lo besa y finalmente lo arroja. Harker empieza a mover los ajos lentamente. Harker termina de mover los ajos. Drácula se incorpora. Quedan frente a frente. Se miran, hablan con los ojos. Se escucha el aullido de los lobos. Drácula se acerca lentamente a Harker quien permanece quieto, resignado. Expone su cuello. Drácula aferra su cabeza. Sus largas uñas se hunden en el rostro de Harker. Acerca su boca a la yugular. Encaja los dientes. Succiona la sangre. Harker lanza un aullido violento. El largo beso termina cuando Harker se desploma. El canto de los lobos crece en intensidad... Drácula se quita la capa. La deja en la cabecera de la cama. Se acuesta al lado del cadáver de Mina. Harker se incorpora paulatinamente. Toma el martillo y la estaca. Va hacia la cama, coloca la estaca en el pecho de Drácula. Se miran largamente. Levanta el martillo y asesta el golpe. Silencio. Harker toma la capa del Conde y se la pone con lentitud: resplandecen sus pensamientos oscuros. Empieza a cantar por vez primera. Oscuro lento. La música termina. (Argumento tomado del programa de mano de 1994).


Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro José Octavio Sosa Manterola.

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