El conejo y el coyote. Ópera de Cámara infantil en un acto de Víctor Rasgado con libreto en idioma animal imaginario, basado de leyendas populares zapotecas adaptadas por Gloria y Víctor de la Cruz.
 
Personajes:
El conejo, soprano; El coyote, barítono; Un campesino, tenor; Un narrador.
 
Dotación: piccolo, flauta, oboe, clarinete, fagot, 3 saxofones (soprano, alto y tenor), 2 cornos, trompeta, trombón, tuba, celesta, piano, 3 percusiones, cuerdas (2/1/1/1).
 
Estreno: México, Teatro de las Artes, 26 de mayo de 2001. Intérpretes: Lourdes Ambriz (El conejo), Benito Navarro (El coyote), José Guadalupe Reyes (Un campesino) y Ari Brickman (Narrador), dirigidos musicalmente por Juan Trigos, puesta en escena de Luis Martín Solís, concepto y diseño visual de Mauricio Elorriaga, iluminación de Rafael Mendoza y vestuario de Maribel Carrasco. Orquesta Camerata de las Américas.
Imágenes tomadas del libro El conejo y el coyote, ilustradas por Francisco Toledo (1940).
 
Se representó en octubre de 2001 en el Teatro Juárez de Guanajuato, en el marco del Festival Internacional Cervantino; en el Teatro Álvaro Carrillo de Oaxaca y en el Festival Arte 01 en el Teatro El Galeón, con puesta en escena de Luis Miguel Lombana, escenografía de Jorge Ferro, iluminación de Rocío Carrillo y vestuario de Nuria Marroquín, dirigidos en la parte musical por José Luis Castillo.
 
Grabación: Quindecim, Recording. Lourdes Ambriz, Benito Navarro, José Guadalupe Reyes, Ari Brickman. Camerata de las Américas, Juan Trigos, director.
 
Es una ópera de cámara en un acto para público infantil. La historia fue tomada de los tradicionales cuentos zapotecas, donde se narra la leyenda del coyote quien de noche le aúlla a la luna, donde se encuentra la silueta del conejo. El narrador cuenta cómo el coyote es engañado en repetidas ocasiones por el travieso y astuto conejo, hasta que éste sube a la luna. Los tres personajes que cantan en la ópera, recrean un lenguaje imaginario plasmado de exclamaciones y articulaciones, estimulados por la narración del cuento. Compositivamente, está escrito con base a una secuencia geométrica que recorre de principio a fin toda la obra, pretendiendo lograr una unidad interválica y de duraciones susceptibles de ser ‘sentida’ por los oídos y la intuición de los asistentes. Esta obra fue escrita en 1998-1999, por encargo de la Coordinación Nacional de Música y Opera del Instituto Nacional de Bellas Artes en México. Está dedicada a mi ahijado Eero Peerti, y al pintor juchiteco Francisco Toledo, quien pintó y propuso la realización de esta idea.


Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro José Octavio Sosa Manterola.

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