Ildegonda. Ópera en tres actos y seis escenas de
Melesio Morales con libreto en italiano de Temistocle Solera
(1815-1878). (2’05 ca.) Obra dedicada a Elisa Tommasi.
Personajes:
Ildegonda, soprano; Rizzardo Mazzafiori, joven del pueblo, tenor; Ildebene,
doncella de Ildegonda, mezzosoprano; Rolando Gualderano, padre de Ildegonda,
barítono; Roggiero, hermano de Ildegonda, tenor; Ermenegildo Falsabiglia, bajo.
Coro mixto.
Dotación: 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 2
cornos, 2 trompetas, 3 trombones, oficleide, arpa, percusiones,
cuerdas.
Estreno: México, Teatro Imperial, 26 de enero de 1866.
Intérpretes: Isabel Alba (Ildegonda), Giuseppe Tombesi (Rizzardo), Sabatino
Capelli (Rolando Gualderano), Juan B. Cornago (Ermenegildo Falsabiglia),
dirigidos por Carlo Fattori y dirección de coros del compositor.
Se
representó en el Teatro Pagliano, de Florencia, Italia en 1869.
Se repuso
en el Teatro de las Artes de la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1994.
Intérpretes: Violeta Dávalos (Ildegonda), Raúl Hernández (Rizzardo Mazzafiori),
Grace Echauri (Ildebene), Arturo Barrera (Rolando Gualderano), Edilberto
Regalado (Roggiero), Noé Colín (Ermenegildo Falsabiglia), dirigidos por Fernando
Lozano y puesta en escena de Luis de Tavira. Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y
Coro de la Escuela Nacional de Música.
Grabación: Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes. Violeta Dávalos, Raúl Hernández, Grace Echauri, Ricardo
Santín, Edilberto Regalado y Noé Colín, Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y Coro
de la Escuela Nacional de Música, Fernando Lozano, director.
La grabación
discográfica de esta ópera recibió el Orfeo de Oro, otorgado por la Academia del
Disco Lírico de Francia.
Argumento: Se celebra el funeral por la
madre de Ildegonda, hija del señor de Gualderano. Este ha prometido su mano a
Ermenegildo Falsabiglia, sellando así el pacto por la unificación de Lombardía,
dividida por las guerras intestinas entre los poderosos señores feudales. La
nueva alianza se opone a la salida de las fuerzas lombardas por el Papa.
Ildegonda, que está enamorada en secreto de Rizzardo, un joven plebeyo, ha
recibido de él un mensaje en el que le pide una cita antes de su partida a
Palestina. La joven, deseosa de impedir la proyectada boda, envía a su nodriza
Ildebene con una carta para Rizzardo, pero Roggiero, hermano de Ildegonda, hace
seguir a la nodriza y logra interceptar la misiva.
Acto primero, escena
primera. El pueblo festeja el anuncio de la próxima boda de Ermenegildo e
Ildegonda, aunque ya corren los rumores de su relación con Rizzardo. La joven no
puede ocultar a su prometido la tristeza que la invade, pero aduce que es debido
a la reciente muerte de su madre. Rolando Gualderano, instruido por Roggiero de
los secretos amores de su hija, la amenaza con dar muerte a Rizzardo si la
doncella se opone a sus designios. Ildegonda parte desconsolada, mientras padre
e hijo planean una emboscada durante el encuentro nocturno de los
amantes.
Escena segunda. Ildegonda, acompañada de Ildebene, acude a la cita
con su enamorado en el jardín del palacio Gualderano. En el interior del
castillo, un coro de caballeros y sirvientes ruega a Dios por la felicidad de
Ildegonda. Entre tanto, Ildegonda, sumida en la aflicción, invoca el consuelo de
su madre en el duro transe que la aqueja, y en una especie de visión le parece
ver al feroz Mahoma mientras muere junto a su amado en Palestina. Llega Rizzardo
para disipar sus temores, y ambos enamorados intercambian juramentos de eterna
fidelidad. Ildegonda le entrega una cruz y pone a Dios como testigo de su unión,
pidiendo que quien muera primero pueda en ánima venir por el otro y así realizar
su amor aún después de la muerte. Tras despedirse por última vez de su amado,
Ildegonda se encamina al palacio, ahora iluminado por las luces del festejo.
Roggiero, que ha permanecido oculto, se enfrenta a Rizzardo y en el breve
combate cae herido de muerte. Al sonido de los aceros regresa Ildegonda, quien
al ver en tierra a su hermano, corre presurosa en su ayuda mientras conmina a
Rizzardo para que emprenda la fuga. Acude Rolando rodeado de caballeros y, medio
enloquecido por el terrible espectáculo, maldice a Ildegonda y jura venganza
sobre el asesino de su hijo.
Acto segundo, escena primera. En el atrio del
palacio Gualderano, Rolando y sus caballeros planean la muerte de Rizzardo,
quien no ha podido ser hallado tras la muerte de Roggiero. Entra Ildebene, que
al darse cuenta de la conjura se retira. Los cortesanos claman venganza y
condenan a Rizzardo al patíbulo.
Escena segunda. Ildegonda ha sido encerrada
por su padre en un subterráneo del convento cercano al palacio. Con la mente
trastornada llama al espíritu de Rizzardo, a quien cree muerto. Llega éste,
dispuesto a liberar a Ildegonda y huir con ella; la joven, presa del delirio, lo
toma por una aparición que viene a cumplir juramento de llevarla al cielo
consigo. Al punto en que Rizzardo va huir con Ildegonda aparecen los
conspiradores, encabezados por Rolando y, lo hacen prisionero. Ildegonda se da
cuenta al fin de que su amado está vivo, pero la certeza de su próxima muerte
acaba definitivamente con su razón.
Escena tercera. Rizzardo espera la muerte
decretada por Rolando mientras recuerda apasionadamente a Ildegonda. Súbitamente
entran los enviados de Gualderano para anunciarle el perdón de su señor quien,
arrepentido ante el lecho de su hija agonizante, envía a buscarlo para darle a
la desdichada su última alegría, pero es demasiado tarde; Rizzardo ha sido
ejecutado.
Escena cuarta. En un aposento del convento Ildegonda yace moribunda. En su locura, recuerda la maldición de su padre y las tristes circunstancias que le han separado de Rizzardo. Víctima del delirio de la muerte, se imagina recibir el perdón de su padre mientras Rizzardo la recibe amoroso en el cielo. (Sinopsis de Francisco Méndez Padilla).
Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro
José Octavio Sosa Manterola.
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