La Güera. Ópera en tres actos de Carlos Jiménez
Mabarak con libreto en español de Julio Alejandro, basado en la vida de
Doña María Ignacia Rodríguez de Velasco “La Güera”, personaje de la
Independencia de México. (125’ ca.)
Personajes:
La Güera
Rodríguez, soprano; La Güera Rodríguez, bailarina; Fernando de Esponda, tenor;
Simón Bolívar, tenor; Agustín de Iturbide, barítono; Un coplero ciego, barítono;
Don José Jerónimo López, bajo; Mariano Briones, barítono; La señorita Briones,
soprano; El virrey, tenor; La virreina, mezzosoprano; La nana, mezzosoprano; Un
esclavo negro, bajo.; Un aguador, bajo; Un médico, tenor; Dos Oficiales, tenor y
barítono; Un oidor, barítono; Un muchacho, voz blanca; Currutaga, soprano; Damas
de la virreina, sopranos; Dos beatas, sopranos; Un caballero del virrey, bajo;
La comadrona, mezzosoprano; Leguleyo, bajo.
Coro mixto y
ballet.
Dotación: 2 flautas, 1 piccolo, 2 oboes, 2 clarinetes, 2
fagotes, 4 cornos, 2 trompetas, 2 trombones, tuba, timbales, pandero, güiro,
tam-tam, platos, grancassa, cuerdas.
Estreno: México, Palacio de
Bellas Artes, 26 de septiembre de 1982. Intérpretes: Guillermina Higareda (María
Ignacia Rodríguez “La Güera”), Isaac Salinas (Fernando de Esponda), José Luis
Magaña (Agustín de Iturbide), Rodolfo Acosta (Simón Bolívar), Ángela Salas (La
nana), Ernesto Zander (El Virrey), Diana Alvarado (La Virreina), David Yvker
(Don Mariano Briones), María Luisa Tamez (La señorita Briones), Antonio Villagra
(Don José Gerónimo López), Francisco Velasco (El coplero ciego), Enrique Gómes
Galán (Caballero del virrey-Leguleyo), Héctor Sosa (El muchacho), Marisol
Fuentes y Gabriela Rodríguez Bores (Damas de la virreina y beatas), Mario Hoyos
y Gerardo Castillo (Dos oficiales), Ricardo Gálvez (Esclavo negro-Aguador),
Gerardo Castillo (Oidor), Marisol Fuentes (Currutaga), Mario Hoyos (Un médico),
Lourdes Moreno (Comadrona), dirigidos por José Guadalupe Flores, puesta en
escena de Ignacio Sotelo, escenografía de Guillermo Barclay y coreografía de
Nellie Happee. Orquesta y Coro del Teatro de Bellas
Artes.
Argumento: Acto primero (En el Parián de la ciudad de
México). Uno de los pocos lugares en donde conviven y se mezclan diferentes
clases sociales. Unos danzantes bailan al compás de su música antigua y un
pregonero canta el romance de “la mal casada”; también se oyen los pregones de
los vendedores. La Güera llega y todos se arremolinan deseosos de saludarla. Los
hombres la festejan y piropean. Algunas señoras “engreídas” intercambian
comentarios acerca de La Güera, separada de su esposo. Un hombre negro, alerta,
trata de hacerse ver lo menos posible. Es un esclavo y su amo ha vendido a su
mujer a una señora de la capital. Ve a su mujer que llega al servicio de su
nueva ama y corre a abrazarla. Es esposado en el acto. Nadie se atreve a
intervenir. Sólo la Güera hace ver su indignación en contra de la esclavitud.
Fernando de Esponda, un pintor que milita en las filas de los insurgentes se
acerca a la Güera y le entrega un sobre para evitar que caiga en manos de los
esbirros si es detenido. Después huye. Un oficial se acerca a la Güera y exige
la presentación del documento. La Güera sin intimidad saca del escote un papel
que entrega al oficial. Es un billete amoroso. El oficial se turba y se retira.
El marido de la Güera viene hacia ella y exige ver lo que supone es una carta de
amor. La Güera se saca de la manga la carta del insurgente y deja que su marido
vea a quien va dirigida: Al prior del Convento de San Francisco. El marido se va
lleno de pesadumbre por la separación de su esposa. La Güera se dirige a una
botillería donde la espera el joven Simón Bolívar, que quiere decirle adiós,
pues el Virrey le ordena salir para Veracruz y abandonar el país. Un grupo de
hombres hace irrupción en el Parián cantando un himno a la libertad.
Acto
segundo-primer cuadro de ballet. En su tocador la Güera se arregla para asistir
a una fiesta. El marido llega con la excusa de presentarle a unos amigos; son
estos tres galanes que bailan con la Güera, con muy diferentes estilos. El
marido, rabiando de celos, al ver cómo el tercero danza sensualmente, intenta
interrumpir el baile. Quiere acusar a la Güera de una infidelidad que él ha
propiciado. Sufre una embolia y muere. Los galanes se lo llevan y las doncellas
cubren a la Güera de tules negros.
Segundo cuadro. (El locutorio de un
convento de México). Tratando de salvarse, Fernando de Esponda se ha refugiado
en el convento para retratar a una novicia que va a hacer sus votos perpetuos.
La Güera, pariente de la novicia acude a verla. Le asusta ver al pintor en ese
lugar, temiendo problemas, pues el Virrey viene a visitar a las monjas. Ya la
corte se anuncia y no hay tiempo para esconderse. El pintor disimula su
presencia tras el cuadro. La Güera es escogida con regocijo por los señores
Virreyes, pero algunos cortesanos la miran con sospecha. Entre los cortesanos
está Agustín de Iturbide y el rico y viejo don Mariano Briones que mira
embelesado a la Güera. Esponda es detenido. La Güera trata de defenderlo, pero
él rechaza toda ayuda y es arrastrado. La difícil situación de la Güera es
salvada por un correo que llega para anunciar al Virrey que las fuerzas del cura
Hidalgo están en el Ajusco. Los hombres se aprestan al combate y la Güera,
maliciosa, aconseja al Virrey deje en libertad a los presos políticos. El viejo
Briones queda solo con la Güera a la que le ofrece. Ella, sabiéndolo riquísimo
acepta.
Acto tercero (Un salón en casa de la Güera). La Güera ha enviudado
por segunda vez. Heredará del difunto marido, si hay descendencia. Es importante
para la Güera el nacimiento del hijo. La situación del país ha cambiado también
totalmente. México es ya independiente y Agustín de Iturbide goza de gran
popularidad. La Güera, con su vieja nana, se emociona pensando en el hijo ya
próximo a nacer y con ternura trata de imaginárselo. Llega Agustín de Iturbide.
Sus adictos tratan de llevarlo al trono y éste pide a la Güera lo ayude a
lograrlo, llevando a sus muchos amigos al partido imperialista. La Güera lo
trata de ambicioso y le niega su ayuda. Ella está ya retirada de la política.
México es libre y ya no la necesita. La Señorita Briones, hermana de Mariano y
cuñada de la Güera, la acusa de tener a varias mujeres en la casa a punto de dar
a luz, para presentar uno de los recién nacido como suyo. Las doncellas de la
Güera hacen burla a la dama, fingiendo ser las parturientas inventadas. Apenas
queda tiempo de avisar a las autoridades que la Güera invitó a presenciar el
alumbramiento. El parto se adelanta y la nana, por temor a carecer de testigos,
se asoma al balcón e invita a comerciantes y vecinos, amen de las gentes de
paso, a subir al salón de la Güera y presenciar el parto. Se acuesta la Güera y
la luz se concentra en su rostro. Cuando la escena se ilumina de nuevo, ha
nacido una niña y la reunión se ha convertido en una fiesta. La cuñada se
desespera al ver fundirse sus esperanzas. En la calle se anuncia un desfile. Los
partidarios de Iturbide corren a los balcones a vitorearlo. La Güera queda sola
con su niña y el telón cae, mientras la Güera canta una dulce canción de
cuna.
Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro
José Octavio Sosa Manterola.
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