La mulata de Córdoba. Ópera en un acto de José Pablo Moncayo sobre textos en español de Xavier Villaurrutia (1903-1950) y Agustín Lazo (1896-1971).
Personajes: Soledad, la mulata, mezzosoprano; Anselmo, tenor; Aurelio, barítono; El Inquisidor, bajo; El enamorado, tenor. Coro mixto.

Dotación: 2 flautas, 1 piccolo, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 cornos, 2 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, bombo, tambor o tamborcillo, clavecín, cuerdas.

Edición: Ediciones Mexicanas de Música.

Estreno: México, Palacio de Bellas Artes, 23 de octubre de 1948 (en programa con Elena, de Hernández Moncada y Carlota, de Sandi). Intérpretes: Oralia Domínguez (Soledad), José I. Sánchez (Anselmo), Ignacio Ruffino (Aurelio), Pedro Garnica (El inquisidor), Alfonso Carone (El enamorado), dirigida por el compositor, puesta en escena de Dino Yannopoulos y escenografía de Agustín Lazo. Orquesta Sinfónica de Xalapa y Coro del Conservatorio Nacional de Música.

Se representó los días 1, 4 y 8 de enero de 1966 en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona con Guadalupe Solórzano (Soledad), Plácido Domingo (Anselmo), Marco Antonio Saladaña (Aurelio), Isidoro Gavari (Inquisidor) y Joan Lloveras (Enamorado), con la dirección musical de Salvador Ochoa, puesta en escena de Marco Antonio Saldaña y escenografía de Eugenio Servín.
 
Argumento: Acto primero, escena primera (Una plaza en la ciudad de Córdoba, Veracruz). Soledad es acosada por sus enamorados. La gente comenta el misterio que rodea a la bella mulata, como así se le llama. Una leyenda cuenta que a pesar de su avanzada edad jamás ha envejecido. Entre los enamorados está Anselmo, que le declara su amor. Aunque ella no le promete amor confía en él, pues el parecido con su padre es suficiente para revelar sus secretos. Aurelio, antiguo amante de Soledad que pretende salvar a Anselmo de los hechizos de la mulata; golpea a la mujer, que al momento desaparece, en tanto Anselmo cae fulminado por un rayo.
Acto primero, escena segunda. (La plaza de Santo Domingo en la ciudad de México). El asedio amoroso para la mulata continúa, ahora en la plaza de Santo Domingo. Le preguntan de donde ha venido. En su desesperación por verse acorralada, la mulata Soledad llama a las puertas del Santo Oficio, donde desaparece.
Acto primero, escena tercera (La Inquisición). Recluida por la Inquisición, la mulata que al principio vio en el Gran Inquisidor a un protector que con amables palabras de aliento reconfortaba su alma, se sabe ahora amenazada al ser acusada de ser protegida por el demonio. El Inquisidor la condena a la hoguera. De un grupo de frailes surge Anselmo que pide le sea permitido convencer a la mulata Soledad para que revele el nombre de su padre. La mulata finge escribir sobre un muro. En realidad dibuja una embarcación -cuyas proximidades se vuelven fuego-, en la que la mulata desaparece junto con fray Anselmo.
 

Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro José Octavio Sosa Manterola.

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