Serafina y Arcángela. Ópera cómica de cámara en dos
actos y doce escenas de Enrique González Medina con libreto en
español de D. J. Carlile, basado en la novela Las muertas, de Jorge
Ibargüengoitia (1928-1983). (2’15. ca.)
Personajes: Serafina Baladro,
mezzosoprano; Arcángela Baladro, soprano; Blanca Mendoza, soprano; Conchita
Cervantes, soprano; Simón Corona, barítono; Humberto Baladro, tenor; El
detective Luis Pacheco, tenor; El capitán Hermenegildo Bedoya, barítono. Coro
mixto.
Estreno: Los Ángeles, California, Teatro Calsate, State
University, 7 de julio de 2001. Intérpretes: Gizelxanath Rodríguez (Serafina
Baladro), Deborah Mayhan (Arcángela Baladro), Marine Ter-Kazaryan (Blanca
Mendoza), Benito Galindo (Simón Corona), Gabriel Reoyo-Pazos (Luis Pacheco-El
alcalde Jorge de la Cruz), Anita De Simone (Conchita Cervantes), Marco Antonio
Labastida (Humberto Baladro), Dennis Rupp, (El capitán Bedoya), David Hodgson
(Don Pepe-Santiago), dirigidos musicalmente por Lois Musmann y puesta en escena
de René Arevena.
Dotación: guitarra, violoncello,
percusiones.
Estreno en México: Tijuana, Centro Cultural Tijuana, 28 de
julio de 2001.
Argumento: Primer acto, escena 1: "La venganza" (Un
cuarto de hotel en la ciudad de El Salto de la Tuxpana, el día de San Valentín,
1963). El sueño de Serafina: Simón Corona está siendo asaltado en su panadería
justamente cuando cerraba. Ya presenta golpes y se encuentra de rodillas con sus
brazos en alto, ambos sostenidos por dos hombres. Ellos son los cómplices de
Serafina Baladro, una de la hermanas "Poquianchis". Simultáneamente, una pareja
ajena a estos acontecimientos baila un tango también dentro de la panadería.
Aparece Serafina con una pistola y empieza a insultar a Simón. Un reportero y un
fotógrafo entran a la panadería e interrumpen a Serafina. Le piden que les
permita hacer un reportaje y tomar algunas fotografías sobre su asesinato de
Simón Corona. Serafina responde que esperen hasta que lleve a cabo el homicidio.
Al momento ejecuta a Simón, que cae muerto. Una muchacha entra a la panadería y
le pide permiso a Serafina para poder comprar pan y ella le dice que sí, pero
que tenga cuidado de no tropezar con el cadáver de Simón. Serafina despierta de
su sueño con pánico. Ella ha viajado al Salto de la Tuxpana justamente para
vengarse de Simón Corona y pretende matarlo. Ya más tranquila, canta sobre su
satisfacción de poderse vengar finalmente de Simón. Levanta el auricular y
alerta a sus cómplices para que estén listos. Toma su pistola, la revisa y sale
de la habitación.
Escena 2: "El interrogatorio" (en la sala principal del
prostíbulo clausurado "El Casino del Danzón" en la ciudad de Concepción de Ruiz
y también en la estación de policía de El Salto de la Tuxpana, tres semanas
después). Las hermanas Baladro están viviendo en secreto en su prostíbulo
clausurado. Serafina acaba de tratar de asesinar, sin éxito, a Simón Corona. Su
hermana, Arcángela, hace una lectura de Tarot a Serafina. La lectura no es buena
y Serafina se burla de su hermana y de sus cartas. Se reconcilian y hacen
memoria de su primer prostíbulo, "La Casa del Molino". También recuerdan como su
suerte cambió cuando una prostituta se les murió. Recuerdan cómo manipularon a
Simón para que hiciera desaparecer el cuerpo de la mujer. Continúan burlándose
de Simón aunque Serafina se mantiene ambivalente sobre él. Al mismo tiempo,
Simón está siendo interrogado por el detective Luis Pacheco. Simón ha sido
víctima de un asalto a su panadería y tiene un brazo en un cabestro. En una
entrevista anterior, ya había identificado a Serafina Baladro como la autora del
asalto. Le da sus datos personales al detective y le explica la historia de su
relación con Serafina. Al detective le cuesta trabajo aceptar una relación tan
tortuosa. Simón defiende a Serafina y recuerda sus tiempos alegres en el
prostíbulo "La Casa del Molino". El detective le revela que tiene una nueva
información sobre su posible participación en una inhumación clandestina. Simón
confiesa su culpabilidad y le cuenta los detalles. El detective termina su
reporte por escrito y solicita a Simón que firme. Sin entender la implicación,
Simón firma. El Capitán Bedoya llega con un ramo de rosas a "El Casino del
Danzón" por un boquete en la pared. Las hermanas le dan la bienvenida. Le da las
rosas a Serafina y ella, expresando su gusto al verlo nuevamente, recibe las
flores y las coloca en un florero. Le dice al capitán que le encantan las rosas
pero que las orquídeas son sus favoritas. Arcángela se disculpa y empieza a
subir. Desde la escalera mira la sala obscura y expresa su deseo de que no
hubieran sucedido tantos tristes acontecimientos.
Escena 3: "El Casino del
Danzón" (en la sala principal del prostíbulo, cinco meses antes, el 15 de
septiembre, 1962). Es la tarde del día inaugural de "El Casino del Danzón".
Arcángela, Blanca y las otras prostitutas realizan los últimos preparativos para
las celebraciones. El ambiente de fiesta anima a Blanca a recordar cómo empezó a
trabajar para las hermanas Baladro. Las prostitutas expresan su admiración por
Blanca, una experta en el oficio. Entran Serafina y Simón. Acaban de regresar de
un viaje de compras a la capital del estado. Serafina y Arcángela están muy
felices con su próxima inauguración. Un encargo de luces de colores aún no
realizado por Humberto Baladro, el hijo de Arcángela, inicia un intercambio
entre las hermanas sobre su comportamiento reciente. El ha sido visto en el
pueblo con Conchita Cervantes, la hija de un poderoso traficante de drogas de la
región, y les preocupa su bienestar. De pronto, Humberto llega con las luces
faltantes. Blanca, aparte, confiesa su relación amorosa con Humberto. Él desea
ausentarse inmediatamente pero las hermanas lo aconsejan sobre el peligro que
corre al andar en público con Conchita. Humberto expresa su felicidad de estar
enamorado de Conchita pero también tranquiliza a su mamá y a su tía: el carga su
pistola y se sabe cuidar. Conchita entra sorpresivamente al prostíbulo. Había
estado esperando a Humberto en el automóvil. Humberto la presenta a su mamá y a
su tía. Las prostitutas admiran a la joven pareja, excepto Blanca, que hace
comentarios sarcásticos. Conchita igualmente expresa su amor por Humberto y
asegura a las hermanas que Humberto no corre peligro. Arcángela los bendice y
ellos se despiden.
Escena 4: "En la cocina" (del Casino del Danzón). Simón
entra en la cocina y empieza a preparar el pan para el horno. Cuando Blanca
entra a la cocina, él canta alegremente sobre el oficio del panadero. Blanca se
une a su canción y igualmente canta sobre su oficio. Las prostitutas terminan
los últimos detalles. Simón y Blanca cantan un dueto sobre una telenovela
ficticia en la que ellos serían los protagonistas. Blanca le cuenta una historia
de su vida sobre un romance, sin éxito, con un joven policía. Al darse cuenta de
la tristeza que los ha abrumado, vuelven a cantar la canción de su respectivos
oficios.
Escena 5: "Humberto y Conchita" (afuera de la casa de la familia
Cervantes en la ciudad de Concepción de Ruiz). Después de una tarde de amor,
Humberto acompaña a Conchita a su casa. Humberto no quiere dejarla y le pide a
Conchita que se quede afuera con él un poco más. Conchita se preocupa por la
hora y por las sospechas que va a causar su larga ausencia. Finalmente convence
a Humberto, se dicen adiós y ella entra a su casa. Humberto se queda afuera,
enciende un cigarrillo. Si bien, su enamoramiento con Cochita es quizás lo mejor
que le ha sucedido, no es capaz de apreciarlo. Sonríe al recordar sus recientes
sesiones clandestinas en las madrugadas con Blanca cuando escucha un griterío
dentro de la casa de Conchita. Claramente se escucha que alguien golpea a
Conchita y ella grita de dolor. Humberto entra al jardín, saca su pistola
dispara sobre la chapa de la puerta. La puerta cede y entra a la casa.
Escena
6: "La gran inauguración" (en la sala principal de "El Casino del Danzón").
Serafina y Arcángela estrenan sus nuevos vestidos de noche. Hacen comentarios
exagerados sobre ellas mismas, sus prostíbulos y su futuro. Simón abre la puerta
principal y los primeros invitados empiezan a llegar. El Capitán Bedoya las
saluda militarmente. Don Pepe, el banquero, hace comentarios sobre su excelente
salud financiera y sorpresivamente llega el Alcalde, un poco borracho. Las
hermanas llaman a las prostitutas para que bajen. Mientras que Arcángela
presenta a cada una de las prostitutas a los invitados, Serafina le advierte a
Don Pepe que está a su disposición una nueva muchacha del negocio. Le confía que
es virgen y lo conduce a ella. Mientras tanto, el Alcalde se siente atraído por
Simón y se lo confiesa. Las luces bajan de intensidad y hace su aparición Blanca
en un vestido ajustado de cuero negro, un antifaz y con un látigo en la mano.
Canta una canción sobre el placer sádico. Serafina regresa y Simón se queja con
ella sobre los avances del Alcalde. Serafina lo convence de no provocar un
disgusto al Alcalde. Arcángela prende la sinfonola y todos bailan. El Alcalde se
anima y saca a bailar a Simón y este acepta a condición de que sea un sólo
baile. Coinciden en la pista cuando se inicia un tango. Las demás parejas los
dejan bailar solos y se escuchan varios comentarios burlones. Al terminar Simón
le da las gracias y se disculpa. Los comentarios y burlas continúan y el
Alcalde, aislado y sintiendo vergüenza, sale a la calle. La concurrencia
continúa bailando y riéndose del incidente. Serafina le comenta su preocupación
al Capitán Bedoya. Él la tranquiliza y además la saca a bailar. Arcángela le
hace una señal, y ambas desde un balcón aparecen con una campana y una bandera
nacional. Gritan los tradicionales vivas a los héroes de la Independencia y los
concurrentes contestan los vivas y además algunos añaden otros para las
hermanas. De pronto Humberto entra pálido y torpemente al prostíbulo. Pregunta
por su madre y cae ensangrentado.
Segundo Acto, Escena 1: "El velorio" (en la
sala principal de "El Casino del Danzón" al siguiente día). Las hermanas Baladro
y las prostitutas velan a Humberto, que ha muerto. Blanca les confiesa a
Arcángela y Serafina que ella había estado deseando por algún tiempo dejar el
prostíbulo e iniciar una nueva vida. Les explica que por ese motivo, se dejo
embarazar de Humberto, ya que cargando el nieto de Arcángela, no la obligarían a
abortar para seguir trabajando. Arcángela encuentra consuelo al entender que hay
un habrá un descendiente. Las hermanas están de acuerdo y aceptan que Blanca
deje el negocio en poco tiempo. Ante la sorpresa de todos, Conchita, con un
moretón en la cara, se aparece en la puerta, entra y se acerca al ataúd de
Humberto y empieza a llorar. Después va con las hermanas y les cuenta sobre la
balacera de la noche anterior. Humberto mató a su papá pero también fue herido.
Ella atendió la herida de Humberto pero él insistió en huir del lugar antes de
que llegara la policía. Explica que Humberto no sentía que la herida fuera de
gravedad y que podría llegar hasta el prostíbulo. Agrega que también ella ha
abandonado a su familia pero que sus hermanos la están buscando. Les pide
refugio. Serafina y Arcángela se miran en silencio, entendiendo que Conchita
puede convertirse en otra de sus empleadas. Tocan en la puerta y rápidamente la
esconden. Entra un policía que les informa que por órdenes de la Alcaldía, se
cierra el prostíbulo y deben desalojarlo ya que el local será clausurado.
Serafina le da unos billetes al policía y le dice: "de acuerdo, nos
iremos".
Escena 2: "La confrontación" (en la sala principal de "El Casino del
Danzón", clausurado, dos semanas mas tarde). Las prostitutas, ahora prisioneras
viviendo en secreto dentro del prostíbulo clausurado, terminan de comer una cena
ligera. Blanca, que ya ha empacado y pretende dejar el lugar en la mañana, no
deja de sentir celos hacia Conchita. Blanca se burla de ella y la acusa de ser
la causa de la muerte de Humberto. Empiezan a pelear. Conchita, que es mas
fuerte, logra golpear la cabeza de Blanca contra el suelo varias veces. Serafina
y Arcángela llegan pero ya es demasiado tarde: Blanca está muerta. Horrorizada,
Arcángela le dice a Conchita que Blanca estaba embarazada del hijo de Humberto.
Conchita, igualmente horrorizada, abraza el cuerpo de Blanca y llora por ella y
por su hijo. Arcángela sale del cuarto y regresa con una pistola. Dispara sobre
Conchita tres veces, matándola. Voltea hacia el grupo de las prostitutas y las
amenaza si tratan de escapar.
Escena 3: "En un hotel de Acapulco" (un cuarto
de hotel en Acapulco, un mes después). Serafina y Simón, agotados por los
tristes acontecimientos, acaban de llegar a Acapulco por carretera. Ella se
queja del calor y de la humedad pero además está enojada con Simón. Le había
pedido que la despertara cuando el mar estuviera a la vista. Él no le dio
importancia y lo olvidó. Se reconcilian, cantan por su amor, planean pasar un
día en la playa y sueñan con abrir una panadería en el pueblo de Simón. Simón
empieza a desvestirla y ella, tratando de expresarle su amor, le confiesa algo
que lo hace enojar. En el pasado, por tener temor de perderlo, Serafina maniobró
para que él fuera encarcelado. Reaccionando a esta confesión, Simón sale del
cuarto con la excusa de ir a comprar una botella de ron, pero solamente la está
engañando: no piensa regresar. Serafina, obedeciéndolo, se queda espiándolo en
la ventana.
Escena 4: "La aparición" (en el apartamento del detective Luis
Pacheco, cuatro meses después). El detective Luis Pacheco se ha desvelado
tratando de resolver el caso de Simón Corona. Exhausto, se recuesta en su cama y
se queda dormido. Se le aparece un fantasma. El detective, entre dormido, la
reconoce: es Blanca, su novia cuando apenas empezaba de policía. Blanca le dice
que ella ya ha muerto. Le explica como murió y de como su cuerpo y el de
Conchita Cervantes fueron enterrados en el patio trasero de un prostíbulo.
También sabe de las muertes violentas de otras prostitutas y de sus
inhumaciones. El detective reconoce que esta información no le es extraña y hace
la conexión con el caso de Simón Corona. Le dice a Blanca que no han podido
localizar a las hermanas Baladro. Creen que están fuera del país. Blanca le dice
que el Capitán Bedoya es la clave para resolver el caso. Solo tiene que
rastrearlo, pues es el amante de Serafina. Blanca empieza a alejarse, le dice
adiós y desaparece.
Escena 5: "La última noche" (en la sala principal del
prostíbulo clausurado "El Casino del Danzón", una semana después). Serafina y el
Capitán Bedoya se han dormido después de haberse emborrachado en el sofá. A
medianoche, las prostitutas bajan en silencio y empiezan a cruzar la sala con
una escalera. Serafina y el Capitán se despiertan, prenden la luz y las
descubren. El Capitán les ordena que se detengan. Las prostitutas, desanimadas,
obedecen y dejan la escalera en el piso. Arcángela, al escuchar sus voces,
reconoce lo que está sucediendo. Baja y empieza a disparar sobre las mujeres.
Dos de las mujeres caen heridas pero la pistola se traba. Las mujeres reaccionan
y atacan a Arcángela y, amenazándola con un cuchillo, mantienen a raya a
Serafina y el Capitán. Las mujeres exigen su libertad. El detective Luis
Pacheco, que en esta ocasión había seguido al Capitán hasta el prostíbulo
clausurado, sorprende a todos entrando por el boquete con varios policías.
Ordena a todos los presentes que se detengan y que se den presos. Las
prostitutas, sintiéndose rescatadas, acusan a las hermanas de haberlas tenido
prisioneras contra su voluntad. También le informan a Pacheco sobre los cuerpos
enterrados en el patio. Desde el segundo piso, solamente visible a Pacheco, el
fantasma de Blanca mira con satisfacción lo acontecido.
Escena 6: "La visita"
(en el área de visitantes de la cárcel de mujeres, seis años después). Simón
Corona visita a Serafina, que está en la cárcel. Él acaba de salir libre después
de cumplir su sentencia. Ambos sonríen al poderse ver nuevamente y muy pronto se
ha reanimado su viejo amor. Serafina siente remordimiento por todo lo acontecido
y le pide perdón a Simón. Él la perdona e igualmente, avergonzado de su propio
comportamiento, le pide a ella que lo perdone. Serafina lo hace y le dice que él
ha sido siempre su único amor. Simón le promete que la esperará hasta que
termine su condena de 35 años y que la visitará regularmente. El tiempo de
visita ha terminado y se despiden. Con la salida de Simón, el guardia abraza a
Serafina y ella responde a sus afectos. Serafina le dice que es necesario que se
lleve a cabo un "trabajito" afuera.
Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro
José Octavio Sosa Manterola.
Óperacalli.com el lugar de la
ópera en México