Severino. Ópera en un acto de Salvador Moreno con libreto original en portugués de Joao Cabral de Melo Neto, basado en su obra Morte e vida Severina, y traducción al español del compositor.

Personajes: Severino, mezzosoprano; Rezador, tenor; Dos hombres, barítono; Dos sepultureros, barítonos; Una mujer en la ventana, soprano; Un carpintero, barítono; Una mujer, soprano; Dos gitanas, soprano y mezzosoprano. Coro mixto.

Estreno: México, Palacio de Bellas Artes, 28 de junio de 1961. Intérpretes: Guadalupe Solórzano (Severino), Alberto Hamin (El rezador), Martha Ornelas (Una mujer), Francisco Montiel (El carpintero), Raúl Vázquez y Miguel Botello (Dos hombres-Dos sepultureros), Osbelia Hernández (Una mujer en la ventana), Isaura Moreno y Osbelia Hernández (Dos gitanas), dirigidos musicalmente por Jorge Delezé, dirección escénica de Carlos Díaz Du-Pond, dirección coral de Salvador Ochoa y escenografía de Antonio López Mancera.

Se representó en el Gran Teatro del Liceo, en Barcelona, los días 1, 4 y 8 de enero de 1966 con Guadalupe Solórzano (Severino), Plácido Domingo (Rezador), Marco Antonio Saldaña (Hombre-Sepulturero/Carpinetro), Isidoro Gavari (Hombre-Sepulturero), Margarita Goller y Maritza Alemán (Mujeres), María Teresa Casabella y Pilar Torres (Gitanas), bajo la dirección musical de Salvador Ochoa, puesta en escena de Marco Antonio Saldaña y escenografía de Eugenio Servín.
 
Argumento: Severino emigra de su tierra natal, Sierra de Costela, frontera de Paraíba. En su camino se encuentra con dos hombres que llevan a un difunto; al preguntarles a quién llevan, le contestan “...hermano del alma, llevamos a `Severino` labrador...” Severino tiene miedo de extraviarse porque su guía, el río, cortó su corriente. Más adelante, llega a una casa en la cual cantan responsorios a un difunto “...desde que estoy caminando sólo muerte encontré...” comenta Severino. Al encontrarse con dos sepultureros que cavan una fosa y al conversar con ellos se da cuenta que la fosa es para él, sin saber que desde un principio en su camino seguía su propio entierro. Severino encuentra a José el cartero a quien pregunta cómo “evadir” la muerte, cuando una mujer anuncia el nacimiento del hijo de un carpintero. Llegan los amigos con regalos para el niño. Dos gitanas salen de ver al niño y predicen su futuro. Los amigos y vecinos hacen las alabanzas al niño y cantan alegres: “...Todo el Cielo y la Tierra le cantan...”

 

Fuente: "Diccionario de la Ópera Mexicana" del Maestro José Octavio Sosa Manterola.

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