LA PRIMERA TURANDOT MEXICANA
 
 Rosa Levy Rimoch




Dedicado al Prof. Gabriel Sandoval.


“... nosotros que hemos escuchado cuanta grabación hay de Turandot, que hemos oído a la Nilson y a la Callas, encontramos que la interpretación musical de Rosita merece las más cálidas alabanzas. Bravo, Rosita. Nunca pensamos que una soprano mexicana pudiera interpretar y cantar Turandot en forma tan brillante, tratándose como decimos, de una de las más difíciles interpretaciones vocales de la ópera”. Con estos argumentos el maestro Carlos Díaz Dupond describe y enaltece las cualidades vocales de la Primera Turandot Mexicana, la soprano Rosa Levy Rimoch, conocida por el público mexicano cariñosamente como “Rosita”.

El barco St. Tholome  llega al puerto de Veracruz el 15 de abril de 1942, transporta a varios refugiados españoles con motivo del apoyo que el Gobierno de México, encabezado por el general Lázaro Cárdenas, ofrece a nuestra Madre Patria.  Entre ellos se encuentra la familia Levy Rimoch  la cual posteriormente se traslada a la Ciudad de México,  permitiendo a Rosita ingresar  al Conservatorio Nacional de México donde toma cátedra con las maestras Sonia Verbitzky y Fany Anitua, esta última honorable contralto mexicana que también llevó el nombre de nuestro país en alto en el  extranjero.

De inmediato los primeros recitales de Rosita, siempre acompañada al piano por el maestro Armando Montiel, con quien contraería matrimonio,  atraen la admiración y el interés  de la critica del público que reconocen en ella una futura estrella. Debutando en 1946 con la ópera El pobre marinero de Darius Milhaud.

El crítico Rudol Halfter, en el periódico El Universal Gráfico el 16 de diciembre de 1946, escribe algunas líneas de la participación de Rimoch en el oratorio Cristo en el Monte de los Olivos de Beethoven, dirigida por Carlos Jiménez Mabarak al frente de la Sinfónica del Conservatorio Nacional de Música:

“Entre los cantantes sobresalió decididamente la soprano Rosa Rimoch, que posee una espléndida voz y sabe moverse en escena con la desenvoltura de una actriz veterana” 

En los años cincuentas su voz se convierte en un pilar para la ópera, el concierto sinfónico y el lied en México participando en las funciones gloriosas de la Lírica Mexicana junto con Di Stefano y la Callas  en el rol de la  reina Enriqueta en  Los Puritanos. En 1954 es distinguida con el premio de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, además de ser seleccionada para interpretar el papel protagónico de la princesa tarasca en el reestreno de la ópera  Atzimba del compositor mexicano Ricardo Castro.

Su repertorio operístico: la madre de Hansel y Gretel de Humperdink; Margarita en Mefistófeles de Boito, Rosalinda en El Murciélago de Strauss, Serpina  en la Serva  padrona de Pergolessi, doña Elvira en Don Juan de Mozart , Mimi en la Bohemia  Cio Cio San en Madama Butterfly, que interpretaría de manera magistral más de 15 ocasiones. Floria Tosca en la ópera homónima que Morales Esteves comenta  “Frase por frase, escena por escena, Rosita es Floria Tosca, vive y hace vivir al espectador las torturas de su personaje. El público la ovacionó constantemente y la obligó a repetir la Plegaria, que todavía dijo con mayor perfección la segunda vez. .“

En 1954   participa en los estrenos en México de Carmina Burana de Orff  y Bachianas brasileiras núm 5 de Villalobos; Halka de Moniusko y Diálogos de las carmelitas de Poulenc.  De 1962 a 1966 actúa en las temporadas de la ópera nacional e internacional de México y la Asociación Musical Daniel la contrata para presentaciones en el extranjero, dentro de esta gira canta el papel de la esclava Liu de Turandot, que a la postre se convertiría en la mítica principesa di morte .Realiza un concierto en el  Carnegie Hall bajo la batuta del maestro Anton Guadagno y un recital de canto en el Hall of the Americas en Washington, acompañada al piano por Armando Montiel.

El repertorio operístico va en crecendo, en 1962 canta Fiordiligi de Cosi fan Tutte de Mozart, Aida, Santuzza en Cavalleria Rusticana de Mascagni. En 1963 la Antonia de los Cuentos de Hoffman de Offenbach al lado del inolvidable doctor Miracle de Norman Treigle y el Papel de Liu. Interpreta el papel de Judith en el estreno en México de El Castillo de Barba Azul de Bartok en 1964. Pero en 1972 se convierte en la primera Turandot mexicana. Muchas fueron sus representaciones ( 1972-1973 y 1974) de esta maravillosa obra de Puccini, funciones extraordinarias con llenos totales. 

La voz de la Rimoch seguramente cautivó al principesa di morte como Calaf  lo hizo.


 

Turandot:

 "¡Hielo que te inflama

 y con tu fuego aún más se hiela!

 ¡Blanca y oscura!

 Si te quiere libre,

 te hace ser más esclavo.

 Si por esclavo te acepta,

 ¡te hace Rey!"

 ¡Venga, extranjero, palideces de miedo!

 ¡Y te sientes perdido!

 Venga, extranjero,

 el hielo que da fuego,

 ¿qué es?


  Calaf:


  ¡Ahora mi victoria

 hace que seas mía!

 Mi fuego te deshiela:"

 ¡Turandot!"

 

 David Neri.