RECUERDOS DE UNA VIDA

Autor : Roberto Di Nóbile Terré


TEATRO  OPERA  DE  ROMA (1958)

Una noche con la clake.  Cartas del  amigo Paolo Roberttaccio.


  Querido Roberto:


Ayer me entrevisté con el Commendatore Vella. Le expuse mis necesidades de estudiar y aprender canto cuanto antes, agregando de que una buena escuela escénica podría ser el Teatro Opera. Haciendo de “tripas corazón” le di a entender que conocía que sus relaciones en el Teatro eran muy buenas, por un lado el conocimiento del Director Artístico Mº Vitale y por otro su amistad con el primer violín de la orquesta Mº Rovere. Abreviando, más que insinuarle, le pedí directamente me hiciera entrar con la clake comprometiéndome asistir todas las noches.Era consciente en ese momento de que tenía que digerir todo, lo que me gustaba y lo que no, pero necesitaba apurar mi aprendizaje ya que siempre venía corriendo detrás mío, la cuestión económica, por cierto en ningún momento boyante.

Mi primera ocasión de convertirme en “batidor de palmas oficial” llegó en los últimos días de Julio. Me desplacé hasta la casa del señor Auckner “jefe máximo” de mi flamante equipo, donde después de presentarme y conocerlo recibí mis primeras instrucciones. Media hora antes del espectáculo nos concentramos en la puerta lateral. Cogí mi entrada correspondiente y ¡Válgame Dios!, peor no podía ser, si hubiera pensado en la mala fé, lo hubiera creído hecho aposta. Penúltima fila y último asiento lateral. Decir esto de las Termas de Caracalla, significa estar hablando de una distancia en línea directa hasta el escenario de más de cien metros.....Naturalmente que permanecí en mi espectacular y brillante sitio solamente durante el primer acto, porque cuando la gente comenzó a estirar las piernas por los pasillos, yo me fui con ellos y cuando los vi a todos sentaditos en sus correspondientes asientos, me elegí uno central y en la décima fila, desde donde si podía prestar atención al espectáculo. Desde luego que esperé prudentemente por si se presentaba su propietario.

Te aseguro querido amigo, que no hubiera podido permanecer con mi genio mucho tiempo allí. Ahora veremos que es lo que me dice Cesare Auckner, hijo del “gran jefe” que es quien dirige realmente nuestro grupo de unos cuarenta “batidores de palmas”. Ver “Aida” de Verdi, desde la décima fila, es algo difícil de relatar, impresionante como la representan aquí. Hubiera disfrutado mucho más amigo Roberto si hubieras estado sentado a mi lado. Espectáculo sin parangón.

La ópera no me era desconocida ya que la había visto en una ocasión en Rosario y la segunda en el Colón de Buenos Aires, con Renata Tebaldi, allá por 1953, pero desde el “gallinero”. El elenco de hoy me pareció bastante omogéneo, aunque la verdad es que en lugar de observar las voces, me quedé embobado con el espectáculo en general. El tenor fue Gastone Limarilli, por lo que he oído entre  algunos “habitués”, suele cantar en Caracalla casi todo ya que es considerado una especie de “factotum”. Quizás llegue a cantar la marcha de Garibaldi. Su voz me pareció un poco falta de brillo, escenicamente es un poco parado, pero musicalmente cuadrado, o sea llega siempre hasta el final, como comenzó. Floriana   Cavalli es posible no estuviera en su mejor noche, ya que le observé falta de timbre, su voz no corría mucho. Fedora Barbieri se defendió como en años anteriores, posiblemente haga unos 20 años que canta y se trate del principio del declino. Estaba anunciado Aldo Protti, pero fue reemplazado por Guelfi que como en sus últimas actuaciones, se ganó los laureles reflejados en los aplausos. El escenario demasiado cargado de gente, no muy bien distribuídos. Esta noche presencié un lleno completo, se notan mucho los extranjeros turistas que vienen a por el espectáculo.

Querido amigo, seguiré al pie del cañón durante mucho tiempo. Aquí disfruto del espectáculo, y espero que este trabajo me permita llegar hasta el Otoño y poder disfrutar de las voces en el Teatro del Opera. Seguirás recibiendo mis noticias.

Con el aprecio de siempre.


  Paolo


Mis noches romanas en el teatro de la ópera siguen su curso normalmente, solo que como podrás imaginar hay noches y noches, unas en las que la representación es valedera de toda clase de sacrificios y otras en las que mandarías todo al aire o empezarías a decir palabrotas contra aquellos que contratan los elencos artísticos. Mirá por ejemplo lo de anoche.