
UPDATED: Luciano Pavarotti ha muerto, esta noche: 5 de
septiembre de 2mil 7, tiempo de la ciudad de México. Pavarotti murió en su casa
tras luchar duramente contra el cáncer de páncreas, confirmó su representante
Terri Robson.
Se va Pavarotti, un ícono de la cultura occidental de la
segunda mitad del siglo 20, y algo de nosotros, quienes lo vimos y escuchamos -y
quién no lo vio y escuchó en alguna parte, a través de algún medio-, se va
también. Algo ha muerto en mí igual.
Qué tristeza.
Reposteo, en
su memoria, este post de octubre de 2mil6, que celebraba su cumpleaños 71 y que
contiene la entrevista que pude hacerle en
2mil2.
RIP
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El
célebre Luciano Pavarotti cumplió 71 años de edad en esta semana. El 12 de
octubre. Sería redundante hablar sobre quién es Pavarotti y lo que ha hecho
dentro y fuera de la ópera, pues todos lo sebemos, o deberíamos saberlo. X eso
mejor decidí postear la plática con Big-Pava que originalmente publiqué en la
revista Pro Ópera, uf, hace ya tres años.
Pavarotti estuvo en
Guadalajara, en noviembre de 2002, a propósito de una de sus tantas giras de
despedida. Ahí le hicieron entrega de las Llaves de la Ciudad y además platicó
con algunos medios de comunicación. Ahí estuve. Pava x estos días se recúpera,
ojalá, de una operación de páncreas. Estaba igual malo de la cadera. Así es la
vida, no más.
Posteo, pues, aquel diálogo, brincándome, desde luego, la
introducción original, que ya no viene al caso.

Luciano Pavarotti
"El belcanto es como un automóvil antiguo"
Por José Noé
Mercado
—¿Cómo se ha sentido al llegar a Guadalajara y percibir su
ambiente?
—Me siento bien. Ésta es una experiencia nueva, aunque no del
todo porque yo conozco muy bien el mariachi. Es muy conocido en todo el mundo y
he tenido la oportunidad de cantar con ellos. Por otra parte, el cariño que he
recibido de esta gente cuando llegué es tan grande, que me ha conmovido mucho.
Espero que el concierto que ofreceré al público sea digno de esta maravillosa
ciudad y de sus habitantes.
—Sabemos de la amplitud del repertorio que ha
abordado a lo largo de su carrera. ¿Considera que alguna vez abordó algún rol
que pudiera afectar su voz?
—Yo debuté a los 26 años de edad. Canté
siempre lírico, hasta que no llegué a los 35. Después he cantado un lírico más
demandante como Un ballo in maschera. No creo que haya afectado nunca mi voz.
Turandot, que es una ópera que podría haberme sido dañina vocalmente, la he
hecho pocas veces. Otello lo abordé sólo una vez en concierto. Creo que siempre
he cantado en el repertorio justo.
—Usted se ha convertido en una
auténtica leyenda viviente, pero ¿el hombre está al nivel del artista o ha sido
rebasado?
—Yo creo que si el cantante, como todas las personas que se
destacan en cualquier otra actividad, logra alcanzar un gran nivel en su
carrera, necesita que su personalidad se desarrolle paralelamente. Si esto no
ocurre, en realidad no se llega nunca a ser grande en nada.
—¿Le falta
algo en su brillante trayectoria?
—Sí y no. Casi siempre se aprenden
cosas nuevas, pero yo ya no puedo aprender porque he hecho prácticamente todo lo
que hay para un tenor con mi tipo de voz. Sin embargo, cada noche es distinta y
toda función en vivo es hermosa. Por eso sigo cantando.
—¿Qué le gustaría
que se dijera de usted dentro de 100 años?
—Creo que me gustaría ser
recordado como un cantante muy serio y profesional. Con una voz muy propia; muy
personal. Como ser humano, simplemente quisiera que se me recuerde como un
hombre muy honesto.
—¿Qué futuro tiene la ópera? ¿La música comercial la
convertirá en una pieza de museo?
—No lo creo. El belcanto es como un
automóvil antiguo. No cambia. No debe cambiar. Al inicio de mi carrera escuché
decir que el teatro lírico estaba muerto. Como pueden ver, la ópera todavía está
aquí y estará por muchos años. Creo que será para siempre, porque es una cosa
artística y éstas siempre ganan en valor. Sobre los cantantes nuevos quiero
decir que hay muchos que son muy buenos y preparados. Sólo el tiempo dirá cuál
será la meta a la que lleguen.
El sentimiento de la ópera es también un
coche antiguo, pero pienso que nunca estará dentro de un museo. La lírica estará
viva porque reúne lo que todos sentimos: amor, odio, celos, pasión. Estos
sentimientos comenzaron con Adán y Eva y todavía están entre nosotros. Mientras
vivamos así será.
—¿A qué se dedicará cuando se retire?
—Me gusta
mucho el presente. No me gusta programar mi vida para un año tras otro. Aunque
por el momento tengo la agenda completamente llena, ¿qué haré cuando no cante
más...? Creo que buscaré enseñar a cantar. Como sabe, yo soy maestro elemental y
la docencia la llevo en la sangre.
—¿Con qué sueña
Pavarotti?
—¡Pavarotti sueña todas las noches con volverse más
flaco!
—Usted ha estado cercano a la muerte y vivió la guerra de cerca.
¿Cómo afectaron su vida estos hechos?
—Haber tenido estas experiencias
desde niño, me ha hecho pensar mucho en la vida. Como puede ver, yo amo la vida
y me gusta trabajar para la gente. Me complace hacer actos benéficos, porque
creo que es casi un deber para una persona que, como yo, lo ha tenido todo en la
vida. Cuando me encontré a la muerte, tenía yo doce años. Nos volvimos amigos y
le he pedido que venga a buscarme muy, pero muy tarde.
5 de septiembre de
2mil 7
jonomerc@operacalli.com