EL COMPOSITOR

Puccini es un músico totalmente distinto a sus antecesores como Rossini, Donizetti, Bellini, o Verdi, ya que su relación con la palabra, el sonido y la dramaturgia es aún mucho más sutil. En realidad, Puccini, que nació para el teatro musical, entiende la opera como el teatro, practicándolo, conociéndolo, dominándolo y creando así una nueva dimensión teatral con los medios operísticos. De hecho, cada acto está bien diseñado, bien programado, sin apartarse en ningún momento del tema, ni poner una palabra, un sonido, un movimiento o un episodio de más. En una carta a su libretista Giuseppe Adami, le dice "Los acontecimientos han de ser transparentes, ricos en contrastes, y han de entrar más por los ojos que por el oído", demuestra que es un hombre de sensaciones ópticas.

Por otra parte, Puccini tiene una gran sensibilidad para describir los sentimientos con una melodía expresiva. El brillo y la finura de su lenguaje orquestral consisten en dibujar detalles y clarificar situaciones en pocos compases. Podemos decir que la orquesta es un elemento esencial para la opera pucciniana. Las palabras cantadas y la orquesta se complementan mutuamente, creando ambientes, expresando sentimientos y describiendo la historia. Juntos consiguen "una sincronización fantástica de acción y música" como dice Karajan.

Sin embargo, el compositor de Toscana no solo tiene habilidad para describir los sentimientos, sino también posee la extraordinaria capacidad para  describir lugares precisos. Cada una de sus partituras poseen un clima especifico, lo parisino en La Bohème, lo romano en Tosca, lo japonés en Madama Butterfly, lo americano en La Fanciulla del West, y lo chino en Turandot. Puccini sabe perfectamente como captar y recrear ambientes distintos por medio de una precisa orquestación.

Estas habilidades - entendimiento teatral, descripción de sentimientos y de lugares - le convierten en uno de los grandes referentes de la música para la escena y el cine, y ha servido de inspiración a un gran numero de compositores en este campo actualmente.

Curiosamente, a parte de la caracterizada armonía, la bella melodía y el ambiente que describe con la música, los personajes también favorecen a la opera pucciniana. Los personajes, femeninos que en su mayoría viven, sufren y mueren por amor, no son reyes, ni nobles, sino personas corrientes con los que la gente del publico podrían identificarse.

El estilo compositivo de Puccini sigue el desarrollo de la música del siglo XX, pero no está limitado a lo moderno. Nunca se cansa con la repetición de formulas tradicionales, tampoco se asusta con la introducción de elementos nuevos. Su última opera Turandot, que está influida por La Consagración de la Primavera de Stravinsky, es la más vanguardista. Contiene pasajes en los que la polifonía tradicional se muestra muy enriquecida a través de la politonalidad, y una compleja orquestación. Sin embargo, según dice el propio compositor: "Comparándola con las obras de Schöenberg, Turandot será una obra antigua antes de nacer, pero será una buena obra."

En efecto, las operas puccinianas muestran su agudo sentido teatral, su dominio del color, su entendimiento del motivo y su originalidad de la armonía, creando así una coordinación perfecta entre el argumento, la palabra, el leitmotiv, la música, la acción, el movimiento y el ambiente. Por tanto, hasta el día de hoy sigue emocionando a los espectadores.




EL HOMBRE

Quizás los méritos de Puccini nos hacen pensar en un niño prodigio. En realidad no es exactamente esto, es, mejor dicho, un trabajador - perfeccionista. Su habilidad para describir lugares con precisión viene de numerosos estudios e investigaciones. Cuando componía Tosca, se fue a Roma para estudiar el sonido de las campanas de las iglesias, habló con un cura sobre la liturgia para el "Te Deum", y consultó al poeta Luigi Zanazzo sobre el verso de las canciones pastorales. Durante el transcurso de la composición de Madama Butterfly, Habló con la mujer del embajador japonés sobre el auténtico motivo del folklore japonés. Con Turandot ocurrió lo mismo. El propio Puccini escribió al Museo Británico para conocer partituras originales de las melodías chinas. Puccini es muy exigente con su trabajo, y con todos los que le rodean. Vigila los matices de los libretos para que la elección de los términos esté conforme con sus previsiones y ordenados según su lógica. Supervisa los ensayos y representaciones de sus operas. Su Tosca favorita María Jeritza dice "A veces me enfado mucho con Puccini por su rígida exigencia, y los repetitivos ensayos, él me dijo en una ocasión <si te levanto a las 3 de la madrugada y te pido cantar un Do sobreagudo, tienes que hacerlo>."

Ahora ya conocemos más o menos al compositor Puccini. ¿Y cómo es ese hombre que se llama Giacomo? Pues, es una persona muy sensible de carácter y muy elegante de apariencia, que le gusta la naturaleza, la "alta tecnología", los amigos y las mujeres.

Puccini fue una persona hipersensible. Este carácter complicado es una mezcla del pesimismo, la melancolía, y la depresión. En una ocasión, Puccini confesó: "Siempre he llevado conmigo una pesada carga melancólica. No tengo ninguna razón para ello, pero así me siento." En realidad, el maestro nunca intentaba ocultar sus estados de animo depresivo en sus cartas. Decía: "Estoy terrible cansado, agotado...", o "tengo los nervios tan largos como serpientes..."Y esto también queda reflejado en un poema de mayo de 1923: "No tengo ningún amigo y me siento solo, me entristece también la música. Cuando la muerte venga a buscarme encontraré esa sosegada felicidad. ¡Oh! ¡Qué dura es mi vida! Y sin embargo, para muchos parezco feliz. ....."

Quizás todo esto tiene como causa la muerte de su padre a la edad temprana, la muerte de su madre sin verle triunfar, la muerte de su hermano en situaciones misteriosas, el capricho de Elvira, problema familiar, la enfermedad que sufrió, la búsqueda de un libreto bueno, la guerra, la crisis económica de la sociedad, cambios en los sistemas de gobierno, etc. Un libreto siempre supone un problema. Su amada Torre del Lago dejó de ser un lugar tranquilo por la guerra. El proyecto de "La Rondine" le trajo los ataques que le obligaron a realizar la única aclaración pública de su vida, y además tuvo que estrenar la obra en Montecarlo. Un problema de diabetes le privó del vino, que tanto le gustaba, y del azúcar en el café; más tarde uno de garganta le privó incluso del vicio del tabaco. En los últimos años de su vida, el gran compositor se convirtió en la sombra de un hombre anciano y solo, a pesar de las visitas de sus amigos.

Por otra parte, este hombre de carácter hipersensible también es un hombre de apariencia elegante. Por lo menos dos generaciones vieron en él a un hombre atractivo, adorado, siempre rodeado de mujeres, y le consideraron uno de los hombres más elegantes de su época. Incluso Alma Mahler, mujer competente en este terreno, escribió en su obra "Mi vida" en dos ocasiones: "Puccini fue uno de los hombres más guapos que conocí en mi vida.", teniendo en cuenta que ella le conoció en la época de "La Fanciulla del west" en Nueva York y que se trataba de un hombre de cincuenta años en aquella época. Se sabe de anécdotas acerca del compositor que giran siempre en torno a ese aspecto presumido, elegante, masculino y seductor. Por ejemplo, se cambia de ropa cinco o seis veces al día; y una mancha en el traje o un color que no entonase le irritaban.

Puccini se denominó a sí mismo como "apasionado cazador de aves acuáticas, buenos textos y bellas mujeres" en una carta. Y también dice "Estoy siempre enamorado, enamorado como un joven de 20 años. El día que deje de estarlo, podéis enterrarme." Sin embargo, no encontramos claves biográficas en ninguna de sus obras como en Wagner y Strauss. No hay ninguna Matildes, Judiths o Paulines porque sus personajes de ópera son independientes.

A pesar de ser un famoso compositor, la publicidad le importaba poco. A diferencia de muchos de sus compatriotas, el maestro no tenía facilidad de palabra, y se mantenía discreto incluso sobre sus proyectos creadores. Además Puccini se sentía incómodo ante aquellos inevitables compromisos sociales. Cuando se vio obligado a responder a los numerosos brindis en la cena que siguió al estreno de La Bohème, se levantó, permaneció de pie con la mirada perdida y al final dijo "Muchas gracias a todos", acompañando sus palabras con un gesto que hizo que se cayeran los vasos y las botellas que estaban a su alrededor. Y por supuesto, el maestro no quiso volver a exponerse en una situación similar.

Evidentemente, un hombre de este carácter es un hombre natural que le encanta la naturaleza, especialmente, la soledad de Torre del Lago. Allí vivía como cazador apasionado, pescador solitario y navegante infatigable. En plena creación de "Gianni Schicchi" cuando descubrió casualmente una vieja torre en la espesura de un bosque en la zona más apretada de la curiosa Maremma, escribió a Adami "Aquí estoy de nuevo, de vuelta a la extraña y fascinante Maremma." Cuando estaba en París en mayo de 1898 escribió el compositor desesperadamente a sus amigos, "Estoy enfermo de París. Sueño con los bosques y ese magnífico aroma" ..... "aquí no tengo la tranquilidad que necesito .... una invitación para comer me pone enfermo durante una semana."

No obstante, también le apasiona las "altas tecnologías". A Puccini no le gustaba que le hicieran fotos si estaba sentado al piano o en la mesa de su estudio, pero, sí, si se encontraba en la cubierta de su rápido barco o al volante de su coche. Cuando se entregó a su Manon en 1893 iba en una bicicleta que en su momento era moderna. Pocos años más tarde se convertía en el primer conductor del distrito de Lucca con el numero 118 del Touring Club Italiano de permiso de conducir. Pocos años más tarde sufrió un accidente que le convertía en el primer músico infractor de las normas de circulación en la historia. Tampoco debemos olvidarnos de su flota. Una parte anclada en su pequeño puerto privado, y otra en Viareggio, que pronto contó con tres botes de caza, yate y lanchas motoras. Aun así, no le bastaba, compró una lancha de último modelo en Estados Unidos en su estancia en Nueva York con motivo del estreno de Manon Lescaut. Pocos años más tarde, compró otro modelo más rápido, coincidiendo con el estreno de "La Fanciulla del West". Y todavía sorprendió a Adami en 1923 en una carta "Anteayer compré en Varezza una motora que alcanza más de cuarenta kilómetros por hora. Es la que ganó en la carrera de Montecarlo ....". El gran compositor fue también uno de los primeros aficionados a la radio de su país. Y lógicamente se le veía más a menudo en la sala de máquinas que en la lujosa cubierta en sus diversas travesías por el océano Atlántico. Su hijo Tonio heredó este especial interes por la nueva tecnología y, de acuerdo mutuo con su padre, se hizo ingeniero.

 A diferencia de Toscanini, Puccini es una persona apolítica. No le resultó fácil escribir el "Inno a Roma", que era un encargo del príncipe Prospero Colonna como obra de circunstancias y dedicado a la princesa Yolanda de Saboya. Se refirió en una carta a Elvira como "una bonita porquería" como si hubiera tenido una intuición del destino que iba a tener ese coro al unísono: los fascistas lo convirtieron tres años más tarde en himno oficial. Y el encuentro con Mussolini fue aún más deprimente. El gran compositor no tuvo la oportunidad de exponer los nuevos derechos de los autores, y además Mussolini rechazó el proyecto de un teatro estatal de ópera con un único gesto "No, no es posible." Wagner tuvo más suerte con su rey.




Puccini era un hombre contradictorio, le gusta la soledad y también la compañía. Era un hombre que buscaba la tanquilidad, pero a la vez, sociable y cordial con sus amigos.  Por ejemplo, podía escribir una de sus angustiosas cartas y estar luego alegre con sus amigos en un mismo día, como si en estas ocasiones quisiera engañar a su propio cansancio físico. Puccini tuvo muchas amistades y supo disfrutarlas. A medida que se iba haciendo mayor, más le importaban. Entre sus amigos se incluyen pintores, músicos, escritores, editores, o médicos, como Alfredo Caselli, Pietro Mascagni, Ruggero Leocavallo, Marco Praga, Luigi Illica, Giacomo Giacosa, Giulio Ricordi, Carlo Clausetti, Arturo Toscanini, Guido Marotti, Ferruccio Pagni, Francesco Paolo Tosti, Guido Menotti, Carlo Ginori-Lisci, Franz Lehár, Sybil Seligman, María Jeritza, etc.

En unas palabras, Puccini es, músico, artista, ciudadano y hombre sensual, todo en una persona.


Artículo para Operacalli.  Derechos reservados.  Autora  Li-Ching Wang   Airepuccini


BIBLIOGRAFÍA:

 v   Puccini, Ernst Krause, Alianza Música

 v     Ópera: Andras Batta, Sigrid Neef, Könemann Verlagsgesellschaft mbH