
COSI FAN TUTTE
(W. A. Mozart)
Florida Grand
Opera
Fort Lauderdale, Florida
Muy bien ejecutada esta
puesta en escena en el Centro Broward de la ciudad de Ft. Lauderdale. Toda la
producción pertenece a la Florida Grand Opera, menos el elegante vestuario de
Catherine Zuber, diseñado para la Opera de Portland. La acción transcurre en la
época que fuera escrita y presentada al público por primera vez en Viena, el
mismo día del cumpleaños de su compositor, el 26 de Enero de 1790, y nos
trasladamos a una casa palaciega de esta gran ciudad. Las dos hermanas aparecen
siempre idénticamente vestidas en ricos terciopelos y fastuosas sedas, haciendo
gala de su buena educación. En muchas ocasiones ciertas compañías de ópera no
entienden el fino humor y presentan vulgaridades y ordinarieces en escena,
pensando que así se debe presentar una ópera bufa, no siendo éste el
caso.

La orquesta sabiamente dirigida por Stewart Robinson, se eleva
en melodiosas notas por todo el teatro en plena armonía y respeto a Mozart. Las
voces se acoplan entre sí sin sobresalir en los ensembles y la orquesta los
acompaña como un gran camarada. Es un bello trabajo de equipo, donde los egos no
se desbocan. La escenografía del cubano Riccardo Hernández muestra un marco
dorado rodeado de paredes blancas, que dentro de su sencillez aportan un gran
efecto visual. También la intensa iluminación de Gordon W. Olson nos permite
penetrar en los salones de la residencia, para formar parte de esta trama. No
hay gran cambio de luces, permaneciendo en su mayoría en cálidos interiores y a
pesar que los decorados no cambian, sino en mínimos detalles, la acción
transcurre sin obstáculos, libre de momentos tediosos.
Fiordiligi
es interpretada por la soprano lírica puertorriqueña Ana María Martínez, cuya
voz ha madurado notablemente. Con un gran dominio vocal, rindió un "Come
Scoglio" en toda la extensión de su voz, sin necesidad de caer en graves
artificiales. De muy linda presencia y elegantes movimientos, hacía evocar las
óperas de antaño. Dorabella corrió a cargo de la mezzo israelí Rinat Shaham,
también en fina interpretación y una voz algo asopranada, pero que se mantenía
en su timbre al unirse a los concertantes.

Suzanne Menzer interpretó a Despina como una institutriz, más que criada,
dándole más categoría a este papel, que a pesar de ser cómico no rayó en la
mediocridad. Mientras las hermanas hacían gala de un gran vestuario, Despina se
mantuvo en el mismo atuendo ligeramente campestre, pero manipulando la acción a
su manera y enredando a las hermanas en sus trucos y picardías. Su contraparte
fue el bajo cantante estadounidense Daniel Mobbs, quien también estaba al mismo
nivel de los otros cantantes y personificó a don Alfonso con gran acierto. El
tenor lírico Brian Anderson proveniente de Massachusetts, fue un Ferrando algo
pasivo en voz y actuación, un poco a la sombra del barítono Michael Todd
Simpson, com Guglielmo, quien ya aporta una buena trayectoria en su carrera,
apareciendo en importantes compañías internacionales de ópera, fuera de su natal
North Carolina.

Los seis personajes de esta ópera hicieron un buen papel. Cada cantante como solista o integrante de un ensamble, brindó una buena interpretacion tanto vocal como anímica y es por cierto un caso raro, cuando todo sale bien; como así resulto. No hubo momentos de delirio ni candentes pasiones, pero la ópera transcurrió sin ronquidos ni ataques de tos, demostrando que el público estaba contento en sus asientos. Se le dio una dosis de madurez a la trama, mostrando a los protagonistas como gente aplomada, que sabe divertirse finamente sin rayar en el ridículo, obteniendo gran éxito.
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Ximena
Sepúlveda
Fort Lauderdale, Florida
Fotos de Deborah Gray
Mitchell
Óperacalli.com