L'ELISIR D'AMORE
(G. Donizetti)
Palm Beach Opera

 
En la ciudad de Palm Beach, Florida se presentó la ópera cómica L'Elisir d'Amore con una graciosa puesta en escena que fue el deleite del público. Con un elenco joven y algunas voces que prometen, además de una acertada elección de cantantes, vestuario, escenografía y en especial su director de orquesta. El maestro Bruno Aprea, Director Artístico y Titular de la Orquesta, logró corregir sus anteriores debilidades que consistían en los exagerados manerismos que llegaban a confundir a sus propios músicos, logrando un equilibrado resultado y destacando los delicados matices instrumentales en esta ópera belcantista.
 
La soprano rumana Valentina Farcas interpretó el papel de Adina con una vocecita que apenas se oía. Su extensión de coloratura abarca el registro completo de los sonidos necesarios, pero quizás su madurez vocal todavía no está a la altura de cantar ópera. De hermosa presencia y alegre actuación, no encarnó a una viuda rica con experiencia de la vida. Parecía una chiquilla traviesa, muy simpática y saltona que coqueteaba con uno y el otro. En los concertantes su voz se perdía por completo, sin poder culpar a la orquesta de tapar a los cantantes, pues los demás sonaban bien.
 
Belcore estuvo a cargo del barítono coreano Renato Song, que inteligentemente usa cada oportunidad para ampliar su experiencia, sea en el drama o la comedia. Con voz resonante y de bonito timbre, hizo reir al público sin caer en el ridículo o exagerar situaciones. Su don cómico es natural y lo usa a las mil maravillas. Como Sargento estuvo al mando de un grupo de soldados que contínuamente equivocaban el pie y tropezaban entre ellos mismos. Es un cantante que sabe divertirse en escena y así lo comunica.
 
El muy importante Dr. Dulcamara parecía una burla de Harpo, uno de los famosos hermanos Marx, de antaño. Vestido de payaso y portando una horrenda peluca color naranja, se veía ridículo, pero seguía las instrucciones del vestuario de Malabar Ltd. y el maquillaje y pelucas de Kathy Waszkelewicz. Matteo Peirone, bajo bufo con extensa trayectoria en importantes casas de ópera, incluyendo La Scala de Milan, sabe lo que está haciendo y lo hace bien. Es otro cómico natural que se divierte y hace reir al público sin caer en el ridículo, hecho tan común en las óperas cómicas de los tiempos modernos. Su voz no es imponente, pero adecuada al personaje, mas su movimiento en escena es admirable. Dotado de gran agilidad, sobre todo a sus años, se desliza por todo el entablado sin ningun tipo de inhibiciones ni ego desorbitado. Es un buen camarada, ayudando a sus colegas en todo momento, demostrando su gran experiencia en la farándula.
 
La revelación de la noche fue el joven tenor español Alex Vicens, interpretando a Nemorino. Con más experiencia en la zarzuela que en la ópera, todavía tiene algunos ademanes muy españoles que usa para comunicar a un público estadounidense que no le entiende. Humilde y sencillo, parece no darse cuenta del tremendo potencial que tiene.... y ojalá conserve estas virtudes. Un tenor lírico/spinto es la voz que le llevará al éxito mundial, siendo capaz de interpretar cualquier personaje de la ópera popular. La voz es fuerte y resonante y el agudo seguro y estable. Cuando cantó su aria Una furtiva lágrima, el publico mantuvo silencio, sin toses ni carrasperas y espero a que terminara el último acorde de la orquesta para brindarle fuerte y merecida ovación. Lo importante de su voz es que conserva la misma calidad y volumen en todo su registro, sea agudo, grave o medio y además: es muy guapo.

Inteligente puesta en escena de una ópera que requiere pocos cantantes y pequeña orquesta, pero bastante imaginación.
 
Ximena Sepúlveda

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