FIDELIO
(L. v. Beethoven)
Palm Beach Opera

Fidelio es la única ópera escrita por Beethoven a pedido del Teatro Vienés,
quien originalmente había presentado un libreto titulado Alejandro el Grande,
cuya acción transcurría en la India, pero el compositor no pudo terminar la
ópera a tiempo. En 1805 se le presentó otro libreto titulado Leonora o el Amor
Conyugal, creación de Sonnleithner y Beethoven, gran admirador de la Flauta
Mágica, usa el mismo sistema de Mozart, incluyendo partes habladas en vez de los
tradicionales recitativos. Después de tan solo tres representaciones, el
compositor decide retirarla del público y pasan algunos años antes de escribir
una nueva versión, que sería la que se usa en la actualidad. No necesita grandes
cantantes ni colosal orquesta, pero si requiere un excepcional director de
orquesta, que pueda tratar las voces como instrumentos sinfónicos. El tema es
sencillo y puritano, al igual que su creador que consideraba indecente el Cosi
Fan Tutte, también de Mozart. Siguiendo la usanza de la época, cuando la mayoría
de las óperas transcurrían en España, nos trasladamos a Sevilla, donde Pizarro,
el gobernador de la prisión, ha encerrado en el calabozo a su enemigo político
Florestán, para hacerle morir de hambre. Su esposa Leonora, al enterarse de la
triste suerte de su consorte, decide disfrazarse de hombre para poder llegar
hasta él. Después de enormes vicisitudes y sacrificios, sale airosa y triunfa el
amor conyugal.
Muy acertada la elección de Gerard Korsten, como
director de orquesta. Enfundado en una camisa negra en vez del tradicional traje
de etiqueta, obtiene un tono sinfónico de la reducida orquesta, dando entrada a
los cantantes como si fueran instrumentos. Esta ópera es Beethoven por todas
partes, sea en las voces o instrumentos, que deben mantener una perfecta
sincronización entre sí. No hay arias seductoras y la música nos hace sentir más
en una sala de conciertos que en la ópera. La hermosísima Leonora III , está
interpretada como un intervalo en el acto segundo; cual preámbulo de la noche al
dia, presentándose en poema sinfónico, como si no fuera la estudiada obertura
que tuviera que nacer tres veces.

En el papel principal figura la soprano escandinava Turid Karlsen, ganadora
del premio Kirsten Flagstad. De voz apretada y tensa, no convence como soprano
dramática. Su tono, llamado nórdico por algunos, es estridente hasta que logra
relajar su voz, dándole bellos matices de lírica. La actuación es fría y
calculada y llega a pasar desapercibida junto a sus colegas. Ellen Wieser en el
rol de Marzelline, hija del carcelero quien se enamora de Fidelio sin saber que
es mujer, logra llamar la atención con la dulzura de su voz lírica, además de
una bella presencia y simpática actuación. Su pretendiente, el carcelero
Jacquino, interpretado por el tenor Cameron Shutz de voz débil y temblorosa,
parece más un joven estudiante que el temido guardián de la prisión.

Rocco, Alcaide del penal y padre de Marzelline, es el bajo Philip Cokorinos.
Hermosa voz y buena actuación, le da vida al personaje con madurez y experiencia
adquirida en las grandes casas de ópera, donde ha interpretado importantes
papeles de su tesitura. No podemos decir lo mismo del barítono Kelly Anderson en
la personificacion de Don Pizarro, el villano de la ópera. La voz un tanto
trémula y actuación que deja algo que desear. A pesar de su buen físico no supo
sacarle partido a este antagonista, que tanto figura en el escenario. El bajo
Jesús Ibarra hace una adecuada y algo pasiva representación de Don Fernando, el
Ministro de Estado. Un papel secundario, donde solamente aparece al final de la
ópera aunque sea el de mas abolengo; sin embargo su voz resuena por el
teatro.
El tenor Michael Hendrick, como Florestan, marido de
Leonora/Fidelio, a quien vemos a oscuras en un sucio calabozo, mientras la
escenografía e iluminación imparten un sentido realista a la escena, donde se
podria casi percibir la hediondez de la cueva. Tratando de parecer un
heldentenor, la voz es forzada y desabrida sin poder descifrar su registro,
acude al engolamiento y forzado volumen. Es el único cantante que no logró
aplausos al final de su aria.
Ximena
Sepúlveda
Óperacalli.com