GIULIO CESARE IN EGGITO
(G. F. Handel)
Florida Grand Opera
Ft. Lauderdale, Florida



 
Siguiendo la moda barroca de la época, Handel compuso Giulio Cesare in Eggito en italiano, haciendo parte de la lista de 40 óperas que el músico alemán creara como ciudadano inglés residente en Londres. Esta controversial ópera que originalmente fuera escrita para castrati a principios del Siglo XVIII, ahora se presenta en cualquier forma que mejor se acomode al Director Artístico de turno.
 
La Florida Grand Opera expuso esta producción por primera vez en  el año 2000 y luego otras compañías adquirieron la misma puesta en escena, incluyendo vestuario y coreografía. En esta ocasión vemos al personaje principal interpretado por John Gaston, un contratenor que ataca el barroco con voz blanca, sin vibrato y cuya emisión es pobre, siendo difícil oirle en las últimas butacas del teatro. De aspecto poco marcial, el color de su voz provocó muchas risas entre el público, ocasionando el abandono del recinto por parte de muchos espectadores al final del primer acto. Fiel a la moda de aquella época, el sonido blanco se usaba principalmente en la música sacra barroca, pero en esta era moderna se espera que la ópera se interprete con más fuerza. La débil voz de Gaston cacareo la coloratura impuesta por Handel y aunque acertó cada nota escrita, no hubo belleza en su voz.
 
Katherine Calcamuggio personificó a Sesto, el hijo de Cornelia, sin poder especificar si su voz es de mezzo o soprano. Aparentemente muy joven todavía, entono la partitura que permanece en el centro de voz, con tonos asopranados, pero al caer en los graves, recurrió a tonos de pecho que no pudo controlar.
 
Cornelia, fue la contralto o mezzo dramático Elise Quagliata, que no cambió su expresión facial en ningún momento. Sus arias cada vez más lentas y monótonas, ponían a prueba la paciencia del público. La Florida Grand Opera podría haber cortado esta ópera casi en su mitad, para lograr un mejor efecto. La mezzo canta los mismos versos y en los mismos tonos durante un tiempo interminable, con efecto soporífero.    
 
Brian Asawa interpretó a Ptolomeo como un personaje repugnante. Si recordamos un poco la historia egipcio-macedónica, Cleopatra venía de la dinastía Ptolomeo y era una de las tantas soberanas con el mismo apelativo. En este caso era la séptima, después de su hermana mayor fallecida que también llevo el mismo nombre. Casada, como era la costumbre en aquellas casas reales, con un hermano  de 13 años y a su muerte, vuelta a casar con otro aún más joven, de tan sólo 12 años, resulta un tanto extraño ver esta interpretación de Asawa, simulando al joven Ptolomeo como un hombre mayor lleno de vicios.  La voz de este contratenor está bien definida y el sonido es agradable y melodioso, sabiendo usar su técnica  en forma inteligente, e impartir caracter a su personaje, aun cuando sea históricamente incorrecto.
 
Vemos a Cleopatra bien representada por la soprano Leah Partridge, a pesar de una vocalización todavía indefinida en la tesitura, pues emitía tonos oscuros  en el centro y agudos totalmente extraños, que parecían venir de otra persona. De atractivo  físico, al cual sacaba partido con estudiada naturalidad, mostró una gran capacidad pulmonar al interpretar sus interminables arias con la difícil coloratura y gran registro que exige este personaje. 
 
Bastante regular esta producción de la Ópera de la Florida, quien pudo haber hecho algo mejor y más animado, como cierre de temporada. La música bien interpretada por la orquesta de Gary Thor Wedow, no requiere enormidad de instrumentos y hasta puede dar un buen resultado con un grupo de cámara, pero su sonido fue nítido y fiel al compositor.

XIMENA SEPULVEDA
Ft. Lauderdale, Florida
Mayo 17, 2008

Foto por Deborah Gray Mitchell.

Óperacalli.com