La bohème
(G. Puccini)


Florida Grand Opera
Adrienne Arscht Center, Miami

 

En el nuevo teatro de ópera recientemente inaugurado en la ciudad de Miami, la Gran Opera de La Florida presentó La Boheme de G. Puccini. Dándole especial atención a jóvenes cantantes que, en general, aportaron poca experiencia adquirida a lo largo de sus cortos años. Se trataba de lanzar a la soprano cubano/miamense Elizabeth Caballero, quien ganó un premio en la New York City Opera y ahora se encuentra subiendo los peldaños de la fama. Con bonita voz en desarrollo, posee hermosos agudos e impactantes pianísimos que no puede lucir al máximo en el papel de Mimi. Sería interesante verla en una Liu, para la cual podría ser más compatible que Mimi. La voz tiene tonos bonitos, pero inestables y la actuación pareciera estar mas concentrada en su propia persona, que en el personaje. Demasiado pasiva en general, haciéndonos olvidar que la protagonista no era la humilde costurerita que aparentaba ser, ya que al final de la ópera regresa a la buhardilla de los bohemios, después de haber vivido con el invisible vizconde, al ser abandonada por su amado Rodolfo. Sus arias bien interpretadas vocalmente, no proyectan gran pasión ni logran conmover todavía.
 
El vestuario de Zack Brown es algo aburrido. Con tonos marrones en general, no enfatiza la alegre juventud  de los bohemios que no piensan en el mañana. Las prendas masculinas bien ajustadas al cuerpo, lucen recién hechas y de buen material. Bonitos decorados de Michael Yeargen, que parecieran haber sido inspirados en la grandiosidad de Zeffirelli, especialmente en la segunda escena del primer acto, en el Café Momus. El Director de Escena, Nicola Bowie, no pudo controlar las masas y en ocasiones se observaron ciertas vacilaciones de los personajes en escena. La orquesta de Alberto Veronesi acompañó a los cantantes, sin proporcionar los bellos matices de la música de Puccini. Quizás este nuevo teatro no albergue la acústica deseada.


 
La joven soprano Jill Gardner salvó la producción con una excelente Musetta. Alegre, coqueta, pizpireta y con todos los atributos que debe demostrar este personaje, quien también es joven, a pesar de su vida alegre. Su entrada en escena robó la atención del público y fue un deleite verla en sus devaneos y travesuras muy femeninas y de buen gusto.  Se notaba que amaba su papel y se divertía extraordinariamente. Gardner posee una voz sólida, con buena técnica, dejándola fluir naturalmente sin  cambiar su color.
 
En los papeles secundarios vemos nuevamente al bajo cantante Tom Corbeil, dueño de una potente voz y simpatía. Algo desgarbado todavía por su elevada estatura y falto en carnes, desempeño un Colline muy bien recibido. Su aria vechia zimarra recibió la aprobación del público, aunque la orquesta continuara tocando a pesar de los bien merecidos aplausos. A este cantante se le vaticina un buen futuro...tiene ángel.
 
Aun siendo muy importante en la trama, el Marcello del barítono lírico Troy Cook, resultó algo indiferente. Con voz de poca potencia, hacia buena pareja con el también débil James Valenti.  Este tenor lírico que ganara fama recientemente en su interpretación de Pinkerton con la New York City Opera y que fuera transmitido por televisión a todos los Estados Unidos, tiende a forzar la voz, perdiendo el timbre natural. Nuevamente el vestuario no le ayudaba, por ser muy alto y delgado, la ceñida indumentaria resaltaba aún más estas cualidades.  Su registro es algo dudoso;  alcanzando notas agudas, el timbre no está bien definido, permitiendo dudar si se encuentra en la tesitura  adecuada. La actuación es simpática y no tiene miedo a dejarse llevar por el personaje.
 
Ximena Sepúlveda

Miami, Florida

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