TOSCA
(G. Puccini)
Florida Grand Opera
Ft. Lauderdale, Florida
 
 
La Gran Opera de la Florida abarca dos ciudades para sus puestas en escena: Miami y Ft. Lauderdale. La primera con un nuevo teatro de ópera y la segunda con su hermoso Centro para las Artes Visuales, que cuenta con excelente acústica y moderno escenario. Usa distintas primeras figuras en cada ciudad y trata de darle oportunidad a sus mejores jóvenes artistas residentes, que no siempre cuentan con la experiencia necesaria para interpretar papeles muy importantes. Tal es el caso del tenor Arnold Rawls como Mario Cavaradossi, quien se veía un poco nervioso en su actuación y lo reflejaba en la voz un tanto insípida.  Sus arias fueron técnicamente correctas, pero le faltó emoción y volumen, pasando casi desapercibido.  No fue así el caso de un papel secundario, como ser Angelotti, interpretado por otro joven artista residente, el bajo Tom Corbell, dueño de una estupenda voz de bajo, dentro de un cuerpo demasiado joven todavía. No le pusieron el maquillaje adecuado a un individuo de cierta madurez, ni el tampoco  sabía meterse en un personaje, quizás poco estudiado.
 
El papel estelar lo llevó la magnífica y muy voluminosa soprano Angela Brown. Tuvieron que desenterrar el vestuario usado por Deborah Voigt en el 2001, cuando también era extremedamente obesa, antes de su operación gástrica. Ya sabemos que Voigt fue despedida del Convent Garden en Londres, debido a su poco atractivo físico, quien a pesar de su bello rostro no podía disimular la exagerada gordura.  Brown es dueña de una voz que poco se ve en estos días:  muy fuerte y de hermoso y original tono, con graves de chocolate, que sin hacer el más mínimo esfuerzo resuena por todo el teatro como un clarín.  Nos remonta a la época de oro de la ópera, cuando las sopranos reinaban en el firmamento astral.  Su actuación todavía está verde, especialmente al tratar de emular a la caprichosa diva que era Floria Tosca. Los movimientos son lentos y pesados y necesitaba ayuda para levantarse cuando decidía arrodillarse.  Quizás esto debería haber sido corregido por el Director de Escena, que en este caso fue la muy famosa soprano Catherine Malfitano, con extensa trayectoria como primera figura mundial. El tan esperado Vissi d'Arte dejo algo que desear.  Brown lo interpretó sumisamente como una humilde súplica, con un agudo final que no fue ni fuerte ni pianísimo, sonando un poco nerviosa.
 
El Sacristán del bajo bufo Stefan Szkafarowsky fue un deleite, demostrando su vasta experiencia, emitiendo una voz que rezumbaba por todo el recinto. Su actuación muy controlada y afable. La orquesta  de Stewart Robertson, sabiamente dirigida para entonar la maravillosa armonía de Puccini, haciendo hincapié en los bronces. Si algunas voces no la pudieron sobrepasar, fue debido a que no se sometían a los papeles adecuados.
 
Tal fue el caso de Scarpia en la débil voz del bajo David Pittsinger, quien parece tener poca experiencia todavía, a pesar de no lucir demasiado joven. Fue un Jefe de Policía tibio y su voz no resonó sobre la orquesta en el Te Deum, perdiendo la oportunidad de lucirse en este jugoso rol de villano. En el dúo con Tosca, se veía incómodo y  no muy compatible con la soprano.
 
Rara vez en compañías regionales se puede decir que el premio va a la escenografía, pero Andrew Horn quien la creara para la Opera de Baltimore, hizo una obra maestra. El interior de la iglesia era espeluznante, con decorados gigantescos que hacían al espectador vivir la experiencia y que al empezar el Te Deum se retraían para mostrar aun más el interior de una enorme basílica.
 
 
Ximena Sepúlveda
Ft. Lauderdale, Florida

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